
Boda con Alcalde
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Tarancón al cine
Martes, 16
En tiempos de la transición, los ultras escribían en las paredes de aquella España incierta: “Tarancón, al paredón”. El cardenal pasó de párroco a hombre fundamental de la transición. Las parroquias son lugares donde se coge el pulso a la realidad. Pienso en aquel Woytila que fue párroco antes de llegar a cardenal y después a Papa. Hizo del globo una parroquia por la que viajaba en avión. Ahora a Tarancón lo llevan al cine. Me cuenta Jesús Infiesta en esta mañana tórrida de junio que el papel lo va a hacer Pepe Sancho. Tendrá que dejar su temperamento guerrillero y montaraz para vestir la sotana de aquel cura que plegó el palio bajo el que paseaba el Caudillo para que cupieran en la Iglesia los curas obreros, los militantes de la HOAC y el padre Llanos, todos a la vez. El cine comienza a ocuparse de aquellos hombres que hicieron la Transición, un tiempo olvidado por una izquierda que busca su legitimidad en 1931, y por una derecha que lamenta algunas derivas de la España de las autonomías. Despejada la incógnita de quién será Tarancón, nos queda por conocer quién encarnará al padre Martín Patino.
Las fotos de Annie
Miércoles, 17
Leibovitz en Madrid. Es el gran acontecimiento de Photoespaña. La presidenta Aguirre se apunta el tanto, y hace un discurso en el que elogio la capacidad revolucionaria de la fotógrafa. No sé si es para tanto. Las fotos de Leibovitz van de la profundidad psicológica de la retratista a la osadía publicitaria de las portadas de las grandes revistas, pasando por una breve excursión por el fotoperiodismo. En sus mejores fotos hay una elipsis. Lo vemos en esa instantánea en la que hay una bicicleta tumbada y un rastro de sangre. Hay otra en la que manos y pies ensangrentados han trepado por las paredes de blancas de una casa de Ruanda. Bastan esas huellas para conocer el alcance de la matanza. Leibovitz ha traído hasta la calle Alcalá el producto de una vida de fotógrafa. En esa exposición está la vida, está la muerte, la enfermedad, la vejez, el nacimiento, y el brillo y la vanidad del “star system”.
Vicente Ferrer
Jueves, 18
Me cuesta entender las dificultades de la Iglesia para situar a Vicente Ferrer en sus conceptos. Le conocí en octubre del 98, cuando recogió el Premio Príncipe de Asturias a la cooperación de manos de don Felipe. Será por tanto, al menos, un cooperante. Pero cuando veo la palabra en los titulares me parece corta, me parece insuficiente, incapaz de abarcar la inmensidad de la obra y el ejemplo de un hombre que creía en Dios, pero no esperaba a que la divinidad hiciera el trabajo. Ferrer irradiaba carisma. Son muchos los españoles que le han ayudado a hacer una obra que ha cambiado la vida de cientos de miles de indios. Ferrer ha transformado su mundo y algunas conciencias. Era un hombre desprendido y feliz, por la gracia de Dios. Cuando escucho en la Cope, en el programa de la tarde, que no podía dar esperanza a aquellas gentes por no ser sacerdote, me quedo perple-jo, confuso, incrédulo.
Boda con Alcalde
Viernes, 19
Asisto a una boda en la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor. Oficia el alcalde, Alberto Ruiz Gallardón. Entre los invitados hay muchas gentes del mundo de la comunicación. Está Teresa Alfageme, de La Sexta, que me cuenta lo último de la fusión entre su tele y los de Cuatro. “Hasta ayer había guerra, ahora nos damos abrazos”. Es tan solo una descripción. Está el doctor Abarca, y su imprescindible Marisa. Veo también a Enrique Cerezo, mientras en un rincón tres músicos rumanos, recogidos en la calle, tocan el violín, el acordeón y una extraña percusión. Se casa Pedro Aparicio, de PRNoticias, con su novia, Raluca. El alcalde lee versos de Cernuda, y un texto del Evangelio de San Juan. Es extraña esta boda laica que recurre a las escrituras, mientras entre el público asoma un personaje con alzacuello. Una vez casados, me acerco al alcalde, que ha celebrado la boda con oficio y solemnidad. Hace tan solo un par de horas que ha anunciado que se presentará en 2011 a la reelección. Se lo señalo, y me mira resignado: “al menos servirá para apuntalar la candidatura olímpica del 2016”. Seguro. Gallardón se sacrifica por los anillos olímpicos. Lo suyo es una maratón, una carrera de fondo. Al final está el palacio de la Moncloa, pero primero tendrá que pasar Rajoy.
Hay víctimas que unen
Sábado, 20
Por ejemplo Eduardo Puelles. Hay asesinatos que cuajan en unidad, y otros en división. Cuando los muertos caen en plena campaña electoral abren unas grietas inolvidables. Por ejemplo los del 11 de marzo. La fosa que se abrió para albergar sus cuerpos dejó a ambas orillas a unos y a otros, todos peleando por la interpretación de aquel espantoso crimen. Sucedió lo mismo en la campaña para las elecciones generales de 2008. Poco antes del voto, el crimen que costó la vida a un militante socialista renovó las disputas. Todavía resuenan las palabras hirientes como cuchillos que López, hoy lendakari, le dedicó a Mariano Rajoy, con el cadáver todavía caliente. Pero el asesinato de Puelles en Arrigorriaga ha sido de los que unen. La presidencia del gobierno vasco y las instituciones han recuperado la dignidad, y se han escuchado palabras jamás pronunciadas por un presidente de la autonomía vasca.
¡Viene Paris Hilton!
Domingo, 21
Me van a permitir este giro a la frivolidad. Lo vertiginoso de la semana es que pueden convivir en siete días los extremos más radicales de lo grave y lo intrascendente. Mientras Cristiano Ronaldo busca casa para instalarse en la capital, Paris Hilton, reina de la brevedad del vestuario, diosa de la nada más ligera, anuncia que vendrá a Madrid una vez al mes para ver a su amigo. Las revistas del corazón preparan la artillería. Los programas televisivos más infames sueñan con colar una criada o mayordomo en la mansión del futbolista para hacer después una serie por entregas con las intimidades del chaval y la hija del millonario. Entre unos y otros, Paris será elevada a modelo de la vida muelle. Dicen que la muchacha tiene un alto coeficiente intelectual. Ignoro cómo se lo han medido, porque de momento lo mantiene virgen. El día que empiece a trabajar con la mente, puede ser un portento.
Espías en la piscina
Lunes, 22
No pasará la semana sin que se aclare lo que pasa con el Director del CNI y sus espías. Ya saben que fue nombrado por José Bono. Ahora el presidente del Congreso le protege. Es él el que le ha dado la clave para declarar ante la Comisión de Secretos, de tal forma que no habrá forma de enterarse de lo que haya dicho. Alberto Saiz tiene que responder de sus cacerías y sus salidas a la mar, a pescar peces que no tienen nada de espías. Tiene que explicar cómo es que sus agentes le echan una mano para sacar las patatas tiernas y maduras de su tierra, o para limpiar el fondo de su piscina. Estas cosas no se veían desde hacía mucho tiempo. Pero es sólo la punta del iceberg porque Saiz tendría que responder, además, de otros usos, de otras prácticas, como la de utilizar el espionaje nacional con toda su inteligencia, para controlar los pasos de algunos empresarios que tienen menos peligro que el agente Anacleto. Es tiempo de tomar medidas, y corresponden a Chacón, que estuvo a punto de relevar a Saiz, pero su mano fue detenida por Zapatero. ¿Por qué? ¿Quién dictó aquel gesto?