La que fuera concejala de un pequeño pueblo cántabro de apenas ochocientos habitantes ha tardado doce años en convertirse en una estrella mediática. ¿El precio de su fama política? Podría acumular condenas por decenas de años. Son muchos los sumarios en los que aparecerá, muchas las relaciones con investigados y numerosos los datos y las citas que aparecen en sus agendas.
El último en incorporarse a la lista del magistrado Pedraz es Juan Manuel Serrano, expresidente de Correos, exjefe de Gabinete de Pedro Sánchez y también exjefe de Leire Díez. Ya figura como investigado y todo indica que no será el último. La instrucción de este sumario puede convertirlo en el más extenso de todos los que afectan al Gobierno y al PSOE, casi todos relacionados con el hombre orquesta y exsecretario de Organización, Santos Cerdán, con el inevitable Koldo como encargado de llevar los instrumentos de la orquesta.
Leire quiso ser espía, investigadora, negociadora, escritora y hasta concesionaria de favores varios. Puede que incluso se creyera su papel y que la vanidad le cegara ante la realidad. Demasiados nombres en su agenda, demasiados cargos políticos en sus llamadas, demasiado dinero flotando en el ambiente de cada reunión. Ella estaba siempre dispuesta a realizar el trabajo que otros no querían hacer por miedo o por prudencia. Ese carácter la convirtió, para algunos de los que hoy aparecen en la investigación de la UCO, en una persona imprescindible. Su éxito estaba llamado a fracasar, y a hacerlo de forma rápida.