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Guerra, de memoria

Guerra, de memoria
En este país con recuerdos selectivos, un poco esquizofrénicos, llega al mercado el libro de notas de Alfonso Guerra, o sea sus memorias. Alfonso no es tan minucioso como Bono, que se ha convertido en el cronista del pasado reciente gracias a sus cuadernos digitales en los que ha escrito un diario que sirve a algún periódico para levantar acta de lo que ocurrió. Guerra es más pasional, aunque ahora vaya de frío por la vida. El que fuera vicepresidente y vicesecretario y todos los vices que se pudieran imaginar en aquel tiempo respira por la herida de su defenestración, cuando Felipe le dejó caer para no seguir pagando las facturas del hermano. Guerra, que estuvo en todo, no pudo soportar el exceso de ego de un González que dice ahora no recordar algunos de los detalles más importantes de la vida de aquella pareja política que marcó un buen tramo de la historia de los últimos treinta años.

Las bragas de Milá
Y ahora Mercedes nos enseña las bragas. En el circo del granhermano la ropa interior es una novedad. Yo no he visto el programa ni cinco minutos en ninguna de sus ediciones. Es una limitación que tengo. No lo entiendo. No le pillo la trama, ni los puntos de interés. La intimidad de un grupo de cobayas me interesa bien poco, y enseguida me aburre. Pero las bragas de Milá las he visto retratadas en algunas fotos de la prensa digital, y con sus pantis me recuerda a aquellos anuncios cutres de fajas que aparecían en las revistas del corazón en tiempos de la dictadura, y que según algún compañero de colegio, eran el único rastro erótico que se podía hallar en la prensa. Las bragas de Mercedes indican que el tiempo ha pasado pero las cosas no han cambiado.

Raquel, de luto
A Raquel Sánchez Silva le mando un abrazo de afecto, porque está desconsolada por la muerte de su marido Mario. Le dejó en casa y cuando volvió ya era cadáver. Primero dijeron que fue algo del corazón. Luego se coló la historia de un ahorcamiento, según la policía. Y más tarde salió la mujer en las redes para decir que no, que Mario amaba la vida, y que había sido un accidente, y que el patio de la red fuera prudente y no jugara con esas cosas tan serias. A Raquel, llena de vida y de optimismo, mujer que sonreía con los ojos, se le ha puesto una mirada triste, hundida, sin esperanza. No llevaba un año casada y ahora este golpe tan en el corazón. Raquel era chica juguetona y bromista. Entró en la tele en los tiempos de Buruaga. Ella misma me contaba que Ernesto le pidió un vídeo para ver cómo se desenvolvía ante las cámaras. Cuando Buruaga puso el video se encontró con una escena de una peli erótica. Y Raquel, entre risas, le dijo que había sido un error. Lo dicho, mi afecto.

Dolores Vázquez, sin perdón
Recuerdo el crimen de la chica Rocío Waninkof. Dolores Vázquez estuvo en la cárcel acusada de aquel asesinato hasta que apareció el culpable. A Dolores se la tragó la tierra. Esta semana ha reaparecido en Madrid, invitada por una fundación para hablar de su experiencia. Les invito a que contemplen el vídeo. A Dolores apenas le sale la voz. “Nadie me ha pedido perdón”, dice entre sollozos. Los medios de comunicación la trituraron. De ella no queda más que una sombra dolorida, en carne viva. En este país de juicios paralelos, de linchamientos, de circos mediáticos, esto es lo que producen los programas en los que se trafica con almas y sentimientos, y el sistema judicial que lo permite. Vean, vean, y luego me cuentan.

Vuelve el Rey
El regreso, con muletas. Y dicen los médicos que le operaron que está superando la rehabilitación con nota, y que va por delante de las previsiones, vamos, que es un adelantado. El Rey tiene un gran interés por que se le vea con fuerzas y al frente de la situación, y de ahí que su vuelta al trabajo más visible se haya publicitado con mucho ruido y con anuncios en los telediarios. Era, por lo demás, el día de las Fuerzas Armadas, y se recibió al monarca con aplausos. También a los príncipes, que venían de la pitada de Barcelona en el Liceo. Uno también se mide por su capacidad de soportar los abucheos. Y el Príncipe pasó la prueba con enorme dignidad, mirando a la cara a quienes protestaba por su presencia, sin que se le moviera un ápice la simpatía. Leticia es otra historia, porque la princesa prefirió mirar el programa de la noche, como si no lo supiera.

El sexo de Michael
Oral, siempre oral. Aquí pensábamos que el cáncer de Michael Douglas era producto del tabaco y el alcohol en demasía, y resulta que no, que su cáncer en la base de la lengua era por darle a las prácticas de riesgo con mujeres infectadas por el virus del papiloma. Michael, adicto al sexo durante una época de su vida, según confesión propia, tuvo que someterse a una cura, como les ha pasado a otros, por ejemplo Tiger Woods, que ahora ha vuelto y ha recuperado a sus patrocinadores. La confesión ha sido un éxito de audiencia. Ya lo dijo aquel patrón de la prensa sensacionalista: las noticias son sangre, sexo y dinero. En esto hemos cambiado poco. Es probable que la sinceridad de Douglas provoque algún cambio de mentalidad. Al menos para la lengua, el sexo es tan malo como el tabaco.

Florentino no estaba allí
Me maravilla la capacidad de Florentino Pérez de reinventar su presente y su pasado. Ahora que se ha marchado Mourinho, Floro, como le conocen sus amigos, va a reconstruir la historia de estos años en los que el Real Madrid fue una pura polémica, un continuo erizarse de disputas por Mou, contra Mou, a través de Mou, con Mou o sin Mou. Ahora Floro dice que dedicó mucho tiempo a que el entrenador portugués entendiera el madridismo. Uno se imagina a Florentino dando clases de deportividad, de elegancia, de señorío, a un Mourinho asilvestrado, antipático, arisco, más bien borde. Es como si todo lo que ha sido Mourinho lo hubiera sido a pesar de Pérez, que ahora aparece como víctima. ¡Hay que tener morro!
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