Una presunta niña robada acude al juzgado para que se investiguen sus orígenes

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Paloma Pérez Calleja, una supuesta niña robada, acudirá este lunes, 22 de abril, al Juzgado de Instrucción número 24 de Madrid para declarar ante el juez por una denuncia presentada el pasado 26 de marzo.

En declaraciones a Europa Press, Pérez ha manifestado que es "una víctima", y que confía en que "la justicia sea justa" y que "se investigue" hasta que se averigüe quién es su madre. De hecho, ha explicado que la magistratura tiene todos los documentos que demuestran que ella no es hija de la familia que la crió.

Según esta mujer, su madre dio a luz en siete ocasiones, pero ninguno de sus hijos sobrevivió por una incompatibilidad en el RH de los progenitores. La última hija biológica que alumbró nació ya muerta el 3 de marzo de 1957, justo una semana antes de que naciera Paloma, en cuya partida de nacimiento figura como fecha el 10 de marzo.

Además, aunque su madre adoptiva siempre le dijo que ella había nacido en la maternidad de O'Donell, el documento oficial refleja que nació en un domicilio.

Pérez ha asegurado que fue una "niña muy infeliz" que vivió en unas malas condiciones durante su infancia, "en una casita baja sin agua corriente", contemplando cómo sus padres "se maltrataban físicamente".

Asimismo, ha explicado que creció bajo el cuidado de su padre, puesto que su madre siempre la trató con "indiferencia, frialdad y pasotismo". Tras la muerte de éste, la relación empeoró, hasta que ella decidió mudarse desde Barcelona a Madrid en el año 2000 para volver a estar cerca de su madre, algo que no mejoró la situación.

Durante una discusión con su madre, en 2004, ésta aseguró que la familia de Pérez Calleja eran únicamente su marido y sus hijas. Tras las preguntas posteriores, la madre aseguró que era hija de una prostituta que había renunciado a su bebé, y que una monja de las Hermanas de la Caridad, cuyo nombre desconoce, se la había entregado a las dos horas de nacer, haciendo caso omiso al procedimiento de adopción de la época que obligaba a esperar seis meses.

Pérez Calleja comenzó a indagar en los documentos, averiguando que no era la primera niña que su madre adoptiva acogía por procedimientos ilegales. Un año antes de su nacimiento, habían recibido a otra recién nacida que murió a los pocos meses.
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