UPyD marca los tiempos de la política regional

08/06/2011.- UPyD vive su particular momento de gloria, tras unos resultados electorales que han convertido al partido de Rosa Díez en bisagra de un significativo número de gobiernos municipales. Instalados en la cresta de la ola, los líderes locales de Unión Progreso y Democracia se dejan querer sin terminar de conceder sus favores ni al Partido Popular ni al Socialista, ambos inmersos en una maratoniana contrareloj que tiene fijada su meta en el próximo once de junio, auténtico día y hora de la verdad para quienes aspiran a ocupar alcaldías como la de Getafe, Coslada o Alcalá de Henares, ya que en Leganés o Torrelodones la gobernabilidad del municipio está en manos de formaciones independientes.

Decididos a hacerse visibles cara al ciudadano, las huestes de Diez han plasmado su particular guiño regenerativo al electorado renunciando a los coches oficiales o abogando por la reducción de los cargos de confianza.

Pero más allá de estos pequeños quebrantos del establishment, el verdadero poder de UPyD radica en su condición de fiel de la balanza en futuros gobiernos municipales. Sí los representantes locales del partido magenta siguen al pie de la letra la consigna de su jefa de filas, Rosa Díez, la abstención marcará su voto en la jornada de investidura, propiciando con ello que gobierne el partido más votado, salvo que los próceres del PP o el PSOE, es decir Mariano Rajoy o José Luís Rodríguez Zapatero, decidan aceptar in extremis el órdago de esta formación y se comprometan a reformar la actual Ley Electoral. (A Díez no le vale que los líderes locales hagan manifiestos a favor de su propuesta).

De poco parece haber servido el gesto del líder regional de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, buscando alianzas con UPyD y otros partidos independientes para salvaguardar alcaldías como la de Getafe o Leganés, municipios ambos con candidatos que han mantenido fuertes diferencias con el secretario general del PSM.

Consumada la debacle en las urnas y fulminada con ella el liderazgo de sus opositores, Gómez ha querido ahora aminorar los daños con pactos que alumbren gobiernos tripartitos, una estrategia que, a todas luces, llega demasiado tarde. Los socialistas claman ahora poco menos que en el desierto con UPyD, una formación que esta obligada a mantener y fortalecer sus mensajes de regeneración ante la proximidad de las generales, pese a la estigmatización que el PSOE intenta hacer del rechazo a los pactos de esta formación, situándola como una posible “marca blanca del PP”.

Si todo transcurre conforme a la línea trazada por Rosa Díez, la emblemática alcaldía de Getafe irá a manos del PP, destronando, después de 30 años en el gobierno, al socialista Pedro Castro y abriendo con ello un nuevo escenario político en la localidad.

Los populares capitaneados por Juan Soler van a tener que hilar muy fino para lograr el apoyo de UPyD si quieren sacar adelante sus propuestas al estar al frente de un gobierno de minoría que, seguro, va a tener la férrea oposición de los nueve ediles del PSOE y los cuatro de IU.

Salvo con alguna particularidad, como la del representante del partido de derechas España 2000, una foto política similar puede hacerse en Alcalá de Henares. El veterano alcalde alcalaíno del PP, Bartolomé González, seguirá así detentando el sillón consistorial siempre y cuando, y no parece que vaya a ser de otra forma, los dos ediles de UPyD se mantengan en la línea abstencionista, sin dar su apoyo a la alianza de la coalición PSOE e IU, que suman doce ediles, los mismos que los populares.

Otra pauta política del partido magenta parece que dejará sin la alcaldía de Coslada al PP, pese a ser ésta la formación más votada. Los dos concejales de Unión Progreso y Democracia apoyarían, aquí sí, a la coalición PSOE e IU (11 concejales), con el fin de impedir que el candidato de los populares, Raúl López, se siente en el sillón consistorial al estar imputado por un presunto delito de prevaricación.

Además de los alcaldes que se apean del sillón consistorial, otro gran damnificado del partido magenta está siendo IU, cuyos dirigentes han reconocido públicamente su pérdida de influencia en la política madrileña, sobre todo en los ayuntamientos, ante la irrupción de la formación de Rosa Díez, una UPyD que quiere convertir los resultados de las elecciones municipales en un preludio de los comicios generales




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