Le ocurrió a Santiago Carrillo hace un año y la historia tiene un punto de surrealismo hispano. Todo empezó por una de tantas reuniones institucionales que se celebran habitualmente. En esa ocasión la convocatoria oficial reunía a Gallardón, al Rey Juan Carlos y al catedrático de Matemáticas de la complutense, Santiago Carrillo junior. El alcalde quiso hacerle una broma al monarca y haciéndole un guiño le dijo: “Majestad, éste es Santiago Carrillo”. A lo que el rey también con chanza, al saludarle contestó: “que va a ser éste Santiago Carrillo. A Carrillo le conozco bien”. “Pues este es su hijo”, remató Gallardón, en medio de las risas de todos.
El rey hablando ya directamente con Carrillo junior le dijo preguntó:”hace mucho que tu padre no me visita, dile que venga a verle”. Transmitida la petición al padre, que a sus 95 años goza de un buen pero delicado estado de salud, se tramitó la audiencia que como siempre discurrió entre bromas y chanzas así como recuerdos de los viejos tiempos.
En un momento dado, Juan Carlos algo más serio le dijo a Carrillo: “oye, qué le podría yo aconsejar a mi hijo para que la gente le quiera, para que no tenga problemas para reinar”. Carrillo. Un tanto sorprendido, le contestó: “hombre, ya sabes el respeto que yo le tengo a usted, pero no soy monárquico y no creo que pueda aconsejar nada a un rey para que reine”.
- Si, ya lo sé, pero insisto, qué le aconsejarías
Tanto insistió el rey, que Carrillo al final le contestó que Felipe de Borbón debería ampliar sus relaciones a sectores más amplios, ligar más lazos personales con personajes de todos los niveles sociales e ideológicos.
- Exactamente, eso es lo que le digo yo siempre a Felipe, concluyó terminante el Rey.