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El fin de la era Polanco

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Este mes se consuma la venta a un misterioso fondo de inversión norteamericano, Liberty, que compró hace años La Casera
La muerte de Jesús Polanco hace tres años y la de su socio el editor Pancho González hace unas semanas ha dejado huérfano a “El País”, el periódico que nació con la transición democrática, en 1976, y que durante los sus casi 35 años ha sido la conciencia de la socialdemocracia española. Las deudas y el fracaso de su sector televisivo, Canal+, Cuatro y CNN, llevaron a la empresa editora, Prisa, a un callejón sin salida, que no ha podido evitar a pesare de las continuas ayudas del Gobierno de Zapatero, que le permitió conseguir un canal en abierto y que le ha dado todo el dinero que ha podido ya sea a través de la publicidad institucional como de los cursos de formación que hacían de la empresa de Polanco, junto a El Corte Inglés, las más beneficiadas de los fondos europeos.

Sogecable, la filial de televisión de Prisa, dirigida por el sobrino “listo” de Javier Polanco, Díaz Polanco, lo intentó todo, primero con Canal + de pago, luego haciéndose con los derechos de la retransmisión de fútbol, lo que le dio vida durante unos años hasta que se los arrebató Jaume Roures, y más tarde consiguiendo que Aznar le obligara a César Alierta a fusionar su plataforma digital –que quería Pedro J. Ramírez- con la de Prisa, para lo que contó con la inestimable ayuda del ex ministro de Interior, Rodolfo Martín Villa, convertido entonces en presidente de Sogecable. En octubre, ha sido sustituido por el segundo de los hijos de Polanco, Manuel, que preside también el deportivo As.

Mientras se las prometían muy felices con estos regalos de los sucesivos Gobiernos, la pelota financiera iba a creciendo hasta convertirse en un lastre que los bancos no quieren seguir manteniendo y que en ciertos momentos ha rebasado los 7.000 millones de euros. En los meses anteriores a la muerte de Polanco esta deuda se rebajó un poco pero no baja de los 5.000. Tampoco pudo el patriarca dirigir su propia sucesión ya que la heredera nata, su hija Isabel, que llevaba Santillana, murió de cáncer nueve meses después que su padre , y el fracaso de Sogecable cerró el paso a su sobrino, por lo que finalmente fue su hijo mayor Ignacio el elegido, a pesar de que no había mostrado mucho entusiasmo por seguir la empresa de su padre.

Los flecos de la operación no están todavía muy claros, pero parece que Liberty se quedaría con la empresa madre, Timón, donde los Polanco y sus socios tienen sus acciones, lo que significaría que los norteamericanos se quedarían no solo con Prisa, sino también con la editorial Santillana, que es la joya de la corona, y con todos los demás negocios relacionados con la editora del periódico, especialmente periódicos y radios de Latinoamérica. A cambio, la familia Polanco, dirigida hoy por el hijo mayor Ignacio Polanco Moreno, se quedaría con una acción de oro de Santillana, como garantía del proceso.

De los dueños de Liberty Acquisition Holdings, Martín Flanklin y Nicolas Berggruen poco o nada se sabe, salvo que se trata de un fondo de inversión norteamericano. Berggruen se presenta así mismo como un personaje super misterioso, que afirma no tener domicilio fijo y vivir en hoteles por todo el mundo. La operación, además se ha ido alargando durante un año como si ambas partes tuvieran miedo de meter la pata.

No está claro el destino de la SER, que forma parte de Prisa, pero con algunas peculiaridades, ni tampoco el de las televisiones, ya que existe un acuerdo de Prisa de venderlas a Telecinco, controlada por el primer ministro italiano Silvio Berlusconi. El Tribunal de Defensa de la Competencia acaba de dar luz verde al plan que debería consumarse en 2011.

Es confuso también el futuro del consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, primer director del periódico, que tendría asegurado su puesto, al parecer, durante un año. Es posible, sin embargo, que a Cebrián le pase lo mismo que a Pedro J. Ramírez, que vendió todas sus acciones a Rizzoli, la editora de Il Corriere de la Sera, pero sigue rigiendo los destinos del grupo en España a pesar de que también le comen las deudas.

Todo ello ocurre en el momento en que Alfredo Pérez Rubalcaba –un hombre estrechamente ligado a El País, con un hermano de directivo en Santillana- parece haberse convertido en el hombre fuerte del Gobierno y del PSOE. Rubalcaba y los socialistas necesitan del apoyo mediático de los medios de Prisa como el comer, mucho más con los dos años electorales que se avecinan: los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2011 y los generales de marzo de 2012.

Mucho se ha hablado de la preferencia del Gobierno de zapatero por el diario “Público” y “La Sexta” de televisión, pero la realidad es que a pesar de todos los esfuerzos del trío de Mediapro: Jaume Roures, Contreras y Miguel Barroso, el marido de Carmen Chacón, por convertirse en los medios de cabecera de la izquierda parlamentaria, su nivel de influencia política es casi nula, a pesar de que la ex vicepresidente Teresa Fernández de la Vega nombrara hace ocho meses al director de “Público”, Félix Monteira, jefe de prensa de La Moncloa, tras haber tenido tres periodistas de El País sucesivos.

Liberty se queda con El País
Entre el 24 y el 27 de noviembre se cerrará la venta del Grupo Prisa (El País) a Liberty, un fondo de inversión norteamericano, que hace años llegó a España para comprar y luego vender La Casera. Liberty celebrará primero una Junta extraordinaria en Nueva York donde se someterá a votación de sus accionistas la operación financiera mediante la cual cada accionista de la sociedad norteamericana podrá canjear sus títulos por 10 dólares (7,5 euros) o, si prefiere, por 1,5 acciones de clase A de Prisa, tres de clase B no convertibles y 0,560 dólares (0,36 euros).

El 27 de noviembre, Prisa ha convocado también una Junta de accionistas para ejecutar la entrada de Liberty en su capital social, para emitir 224.855.520 nuevas acciones ordinarias (A) y 402.987.000 acciones sin voto (B), lo que supondría una inyección de 652,5 millones de euros –procedentes de Liberty- para las arcas de Prisa.

A los accionistas de Prisa se les ofrece a cambio 1,1 acciones nuevas a dos euros, que pueden suscribir en los tres años y medio próximos. Eso significaría 482 millones de euros más, que darían los socios actuales del grupo.

En total, si la operación sale bien, Prisa ingresaría unos 1.100 millones de euros, para hacer frente a una deuda que supera los 5.000 millones de euros, pero que permitiría firmar un nuevo acuerdo con los bancos para refinanciar la deuda.

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