El Real Madrid inicia este martes un nuevo asalto a la Copa del Rey, competición que a los blancos se le resiste desde la final conquistada en 1993.
Los de Concha Espina no han tenido muy buena relación con la competición en las dos últimas décadas. Desde el título conquistado ante el Zaragoza, en Valencia, (1993), las últimas participaciones se han saldado con tremendos fiascos y duras derrotas, como las finales perdidas en el 'Centenariazo' --cuando el Depor asaltó en Bernabéu en 2002-- o frente al Real Zaragoza, en 2004.
La derrota más dolorosa llegó, sin duda, el año pasado, con el 'Alcorconazo' (4-0), humillación que significó el principio del fin y que servirá para que este año el equipo esté mucho más atento a la competición. De todas formas, José Mourinho variará sustancialmente el equipo que ha venido disputando los últimos partidos, y ha dado descanso a futbolistas como Carvalho, Ozïl o Xabi Alonso.
Sobre el césped habrá varios campeones del mundo como Casillas, Arbeloa y Albiol, además de Sergio Ramos, que regresa de su lesión, y futbolistas como Granero, Pedro León o Benzema, que deberán ganarse la confianza, como ha avisado el luso: "Quien no tenga calidad para jugar bien mañana no la tendrá para hacerlo contra el Hércules".
Así, los madridistas no deberían confiarse ante un recién descendido que camina con paso firme liderado en Grupo IV, invicto después de diez jornadas con el objetivo claro de volver a la división de plata.
Con seis victorias y cuatro empates, cuentan con dos puntos de ventaja sobre Sevilla B y San Roque. La Liga es su principal misión, pero el partido ante los blancos es un magnífico escaparate y la motivación será máxima.