La visita de Nicolás Zarkozy al Papa de Roma se realizó sin la presencia de su esposa, que es italiana y católica, porque así se lo pidieron fuentes del vaticano.
La verdad es que hay cosas que no entiendo, porque ese feo hecho al jefe del estado francés y a su esposa no tiene un pase.
En el vaticano se la cogen con papel de fumar en cuestiones de faldas ( y no siempre) y en cambio manejan perfectamente la mano izquierda para pasar por alto y por razones de conveniencia sobre otros supuestos que sí provocan escándalo entre los ciudadanos sean creyentes o no.
Si el Papa de Roma quiere echarle algo en cara al Presidente Zarkosy, que elija como argumento ético la expulsión de gitanos rumanos y búlgaros del suelo francés.
Tal vez existan incluso más razones de discrepancias entre la Iglesia católica y el laico estado de la República francesa, y ahí la firmeza de la iglesia sería bueno que se manifestase porque ésa es su misión universal: dar testimonio de unos principios morales que no deben ser conculcados por los gobiernos. Sin embargo no siempre tenemos noticia de que desde el vaticano se mojen suficientemente contra algunos desvaríos de los distintos ejecutivos que en el mundo existen y que afectan a los derechos humanos.
La señora Bruni y los servicios de protocolo del estado francés saben como debe comportarse y vestirse en una visita al Vaticano.
La ofensa personal de que ha sido objeto la primera dama de Francia, ha sido pasada por alto porque no es oportuno hacer un caso de una anécdota, pero yo entiendo que ésta ha sido una gran cagada vaticana.
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