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    3 de diciembre de 2020

RAUL HERAS

La batalla de Madrid va a ser la más complicada y difícil de todas las batallas electorales del 24 de mayo. El Partido Popular parte con ventaja pero su actual mayoría absoluta es impensable y tendrá que negociar con un único interlocutor, Ciudadanos. Más compleja será la negociación imprescindible entre el PSOE y la suma de fuerzas a su izquierda. De los seis partidos que van a competir de verdad, dos pueden quedarse a las puertas de la Asamblea.
Un donostiarra y un granadino, catedráticos ambos, que se respetan mutuamente y que pueden terminar formando parte de un mismo gobierno autonómico en Madrid si el PP pierde la mayoría absoluta que detenta, son las nuevas bazas del PSOE y de IU para sobrevivir en medio de esa " pinza virtual" que forman los seguidores de Mariano Rajoy y Pablo Iglesias.

No se lo esperaba y con la sorpresa vinieron los nervios. Mariano Rajoy se sorprendió ante la extremada dureza de Pedro Sanchez en su primera intervención tras el discurso del,presidente del Gobierno. Su sorpresa se acrecentó tras las replicas y pese a su gran experiencia parlamentaria se mostró dubitativo y hasta temeroso ante su adversario.

El ex presidente del Gobierno durante 14 años y secretario general del PSOE durante veinte ha vuelto a la primera línea de la política de su partido para intentar salvarle del desastre que le pronostican todas las encuestas, y de paso salvar a su actual líder, Pedro Sanchez. Para ello regresa a sus orígenes y convoca en Madrid a la mayor parte de los líderes socialdemócratas de Europa, lo mismo que hizo a comienzos de diciembre de 1976.
No hay vuelta atrás para ninguno de los contendientes: o Pedro Sanchez acaba con la vida política de Tomás Gómez, o éste acaba con la vida política del secretario general del PSOE. La pelea, la guerra a muerte se veía venir desde que el hasta ahora líder de los socialistas madrileños se volvió a cambiar de bando apoyando a Susana Díaz y a Carmen Chacón.

Desembarco de la plana mayor del Partido Popular en Andalucía para proteger y apoyar a su candidato en las elecciones autonómicas que ha convocado Susana Díaz en un intento de salirse de los malos datos del Partido Socialista y aparecer tras el 22 de marzo como la primera ganadora de Podemos, por la izquierda, y del PP por la derecha.
La victoria de Syriza en las elecciones griegas vuelve a colocar a la Europa del euro en una encrucijada, la misma en la que se viene debatiendo desde que estalló la crisis monetaria y llevó a la puesta en marcha de una serie de medidas de control del déficit y recorte de derechos sociales que ha supuesto el empobrecimiento de millones de ciudadanos.
Mariano Rajoy mira y analiza la abstención. Pedro Sanchez mira a Podemos. El primero ya ha puesto en marcha la estrategia de recuperación de los desencantados y enfadados por su gestión de los últimos tres años El segundo navega perdido entre Washington y Sevilla, entre atacar al PP y atacar a Podemos, entre defenderse de los suyos y entre mantenerse en el centro del escenario político o escorarse hacia la izquierda
En la izquierda que aglutinó el viejo Partido Comunista de Santiago Carrillo y Gerardo Iglesias ya no guardan ni las formas. Las peleas que se mantiene en el interior de Izquierda Unida no son de carácter ideológico, ni estratégico, son pura y llanamente de carácter laboral y personal.
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