El Festival Ellas Crean trae a Joan Baez a Madrid
12/3/2010.- Un mito vivo entre las cantautoras folk y de la canción protesta de los años sesenta presenta su nuevo trabajo en el Palacio de Congresos.
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
'Day After Tomorrow' es lo nuevo de Joan Baez, un trabajo con temas de Elvis Costello y Tom Waits, entre otros. La neoyorquina ofrece una actuación el viernes 12 desde las 21 horas en el palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid donde presentará los temas incluidos en ese disco en lo que será el cierre de su gira por España. Una oportunidad única de ver a una figura fundamental de la música. No hay calificativo exagerado para alguien que suma 32 discos y 48 años de carrera. Por algo es conocida como la reina del folk.
Joan Baez se hizo mundialmente conocida por ser una de las más destacadas figuras de la canción protesta. Fue pareja de Bob Dylan, una relación quedó reflejada en el documental 'Don't Look Back' de 1967.
Con el paso de los años la cantante norteamericana no ha dejado de lado su activismo y ha continuado vinculando su figura a movimientos contra la pena de muerte o contra la guerra de Irak. Como curiosidad sobre la figura de Obama, ha sido al único candidato a presidente que Baez ha apoyado en una campaña.
Entre sus más seductores encantos, muchos y variados, hay gozoso consenso en reconocerle a Joan Baez un timbre vocal nítido y prodigioso, que, además de hacerla inmediatamente reconocible, ha condicionado la forma de cantar de centenares de vocalistas surgidas desde que ella se hizo un lugar en la escena musical del folk-rock, recién comenzados los 60. Su tiempo, sin embargo, es de siempre, sus formas siguen vigentes.
Judy hizo su debut en Boston, compareciendo en el cartel del prestigioso Festival Folk de Newport, en su edición de 1959. Ya entonces apuntaba a convertirse en poco tiempo en una intérprete mayúscula cuya inquietud natural convertiría en estrecha cualquier circunscripción en un solo ámbito estilístico. Las canciones de Pete Seeger, Woody Guthrie y Richard Fariña fueron, finalmente, las que terminaron abduciéndola. Y, tal como se la conoció entonces, en aquellos primeros años 60 de “marchas sobre Washington” y conciertos en penales y teatros marginales, así ha quedado para la historia: como la mejor transmisora de un catálogo de canciones hechas en un tiempo en el que ser de verdad todavía era un valor, al menos entre unos pocos.
Tan cierto es, que, al margen de las preferencias personales, resulta imposible sumergirse en la música de aquel periodo fundacional de la contracultura, sin quedar seducido por el prodigioso temperamento lírico de Joan Baez. En breve, a la par que Judy Collins –intérprete con la que comparte una particularísima tesitura vocal de soprano- pasó a ocuparse de gran parte del repertorio del folk-rock estadounidense, junto a Bob Dylan, Phil Ochs y otros personajes análogos.
Con los años, Joan Baez se nos ha revelado como una de las cantantes más grandes de la modernidad. Una mujer que rebusca en la música popular de cualquier época para hacer tejido vivo y melodías contemporáneas, y que ha visitado con suma fortuna a compositores americanos de todas las clases, tanto si se trata de Johnny Cash, Tim Hardin, Bob Dylan o Leonard Cohen. Y por supuesto que también ha recurrido a sus propias palabras como forjado para asentar las melodías que igualmente ha inventado. Sin embargo, lo más importante es que, desde Woody Guthrie y Pete Seeger, no se conocía a nadie tan comprometido con los cambios y la justicia social. Una cantante cantando historias tan reales como las de Sacco y Vanzetti en la banda sonora del film del mismo título; cantando los horrores de la guerra de Vietnam en el disco Where are you now, my son?, expresando su más firme condena al golpe de estado en Chile en Gracias a la vida.
Sus últimas aventuras están documentadas en el excelente disco Day after tomorrow, producido por Steve Earle. En el temario, Joan se emplea a fondo en la labor de suministrar veracidad a canciones de Eliza Gilkyson, Elvis Costello, Patty Griffin, Steve Earle y Tom Waits, entre otros. Nada que no hubiera hecho ya en sus otros veintitrés álbumes de estudio, compartidos con giras de conciertos y con la redacción de dos autobiografías, Daybreak y And a voice to sing with, de 1968 y 1987 respectivamente. A sus “sesenta y tantos”, Joan Baez sigue teniendo la misma fuerza expresiva que poseía aquella adolescente con residencia permanente en los cafés de Boston-Cambridge. Una intérprete cuya voz transmite una verosimilitud y una cercanía únicas, una mujer de bien y una desmesura de creatividad en lo artístico.