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Los líos de Garzón

La semana de Corinna

Corinna hasta en la sopa. Corinna posa en las portadas de la prensa diaria, y en las de la semanal. Corinna reina en Hola, en una primera página con fondo negro, muy negro, en el que destacan su melena rubia, sus ojos azules, sus labios inflados por la silicona, sus joyas, ganadas en años de gestiones discretas que ahora salen a la luz. Corinna se ha hecho un book para cada publicación. En una elige el fondo blanco y los tonos grises, y en la otra prefiere el negro tenebrista, con zonas iluminadas que coinciden con su egregia persona. Uno piensa que esta “princesa” se ha equivocado, ha metido la pata. Su posición exige guardar silencio aunque atruene alrededor un coro de mamelucos pidiendo que hable, que diga, que cuente. La apoteosis de Corinna es un golpe más al Rey Juan Carlos. Sus más acérrimos partidarios en esta hora difícil nunca tolerarán la presencia de una rubia con aires de barragana que nos devuelve a otros tiempos de la monarquía borbónica.

Santiago Segura hace Splash

Me llama temprano mi amiga Susana Uribarri. Me gusta que me de un toque telefónico, porque siempre que Susana llama, a mí o a quien sea, pone el taxímetro en funcionamiento. Susana siempre trae dinero, o propone negocios para ganar, para ganar todos. Tu te llevas el principal, ella se embolsa el porcentaje, y todos tan contentos. He de reconocer que con alguna propuesta de Uribarri me he divertido. No piensen mal. Susana solo propone cuestiones de dinero. Para lo demás ya tiene a Darek, a quien no suelta ni de día ni de noche. Esta vez la llamada era para tirarme a la piscina. Comienza Splash en Antena 3 y les falta un bañista que quiera aprender a tirarse del trampolín. Yo consulto en casa y me miran como si hubiera perdido la cabeza. No me ven en las alturas ensayando caídas. No es lo mío, le digo a Su. Y ella acepta con su estilo más elegante. Luego me dice que ha sido Santiago Segura el que ha sugerido mi nombre. Segura se va a tirar, y quiere darle a esto un aire de seriedad, añade.

Tarcisio manda en la Sede

Se va Ratzinger, y para que creamos en que la renuncia es efectiva, se marcha en helicóptero, como haría un presidente de los Estados Unidos al dejar la Casa Blanca. La tele vaticana nos lo da desde todos los ángulos, y con las cámaras situadas en puntos estratégicos, muy cerca del Papa. Ahora es Bertone el que reina en la sede vacante. Lo cierto es que no puede tomar ninguna decisión, y su reinado se tiene que limitar a ordenar las cuestiones prácticas, firmar el menú de los cardenales, gobernar los debates en las Congregaciones, y pagar la nómina de los empleados. Poco más. Bueno, también está la posibilidad de aconsejar a los cardenales que llegan a Roma el voto más conveniente para la Sede. Pero tal y como se han desarrollado las guerras internas en la Curia es posible que sean muchos los que no le hagan caso. La influencia de Bertone se ha visto mermada por tanto escándalo, y del Cónclave, dicen, puede salir cualquier cosa, incluida alguna sorpresa. De los cónclaves que comenzaron con enfrentamientos surgieron pontífices inesperados, que a veces fueron grandes reformistas.

Líos de Garzón

El cotilleo tiene su origen en Méjico y se difunde por toda América y llega a las radios españolas por la tarde: Garzón tiene un lío con Cristina Fernández de Kirchner, esa señora recauchutada con la que sueñan en sus pesadillas los ejecutivos de Repsol. Las radios le dan crédito, ávidas de noticias de Garzón, que con su marcha de España nos dejó huérfanos de operaciones espectaculares, y de intervenciones histriónicas, sobre todo contra la derecha. Ignoro el alcance de los amores de Baltasar, al que la publicación mejicana le atribuye una afición por las faldas (“es muy faldero”, escribe) que le habría llevado hasta los brazos de la desconsolada Cristina. Lo que me deja siempre perplejo es la capacidad que tiene el juez expulsado para volver a la primera página de los medios. De una forma o de otra, siempre consigue que se hable de él. Antes ocupaba su tiempo en las tertulias políticas, y ahora pasa a ser objeto de Sálvame de luxe.

Jorge Fernández se enreda

Al ministro del Interior le preocupa la especie humana. Lo hemos sabido por su participación en un coloquio en el Vaticano. Es lo que tiene estar en misa y repicando, que aquí te leen tus pensamientos sobre el matrimonio homosexual como si fueran unas declaraciones sobre lo humano de ese ministerio en el que no se permiten frivolidades. Al ministro le preocupa el matrimonio entre homosexuales porque no garantía la supervivencia de la especie. Hombre, esto sería verdad y supondría una amenaza si a todos nos diera por el gaytrimonio y además fuéramos fieles a la tendencia sexual que lo determina. Uno se puede oponer a esa opción jurídica por razones bien diferentes, pero la especie ha sobrevivido a todo tipo de amenazas, algunas mucho más serias que un matrimonio entre personas del mismo sexo. A Fernández le han sacado los colores. Los primeros, los de su propio partido, con Oyarzábal a la cabeza. Es curioso que en materia terrorista estén tan cerca, y en las cosas de la cama se vean tan lejos el uno del otro.

Adiós a Pepe Sancho

Se ha marchado Sancho, tan joven. Hoy a los 68, y con la vitalidad que tenía el actor, en lo mejor de su carrera, en plena maduración de su arte, todo temperamento y raza, hoy a esa edad uno es joven. Sancho era de esa generación de actores españoles criados en el teatro, habituales de la televisión, y ocasionales del cine. Queda en la memoria su perfil castigador, su vocalización perfecta, el timbre de una voz que podía llenar un teatro romano, y su temperamento torrencial, un tanto brusco, muy guerrero. Los cronistas del corazón hicieron de él un personaje agreste. Primero por sus matrimonios con mujeres de armas tomar, y luego por sus exabruptos en las terminales de algún aeropuerto, cuando bramaba contra las cámaras de los programas de cotilleo. No le gustaba hablar de sus peleas con la prensa, pero tampoco tenía pelos en la lengua para despotricar contra todo lo que no le gustaba. Era actor, y era en la escena donde se jugaba el tipo, y sólo quería que le recordaran por aquellas guerrillas.

El Príncipe se hace cargo.

Entre rumores y peticiones de abdicación real, el Príncipe se hace cargo de los mandos de la monarquía. Esta vez ha sido una hernia discal en las vértebras lumbares. Mal lugar para una operación, la cuarta en menos de un año que sufre el rey. Le tendremos entre dos y seis meses en el banquillo, quizá menos solo de lo que ha pasado los últimos trances hospitalarios. El final de su amistad con Corinna parece que ha hecho regresar a la familia, alejada en los tiempos en que la danesa se ocupaba de lo cotidiano en la Zarzuela. La baja del rey pone al Príncipe en la agenda real. Este relevo es cada vez más frecuente, y parece que Felipe asume el trabajo con entusiasmo, con ganas de demostrar que hay continuidad.
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