1/12/2010.- Los políticos, el día que ganan las elecciones, prometen gobernar para todos, declaran ser humildes, afirman que han aprendido la lección y entendido el mensaje, y luego cuando se encierran en sus despachos y se suben a sus coches oficiales, se olvidan de esas frases hechas porque están convencidos de que el apoyo recibido de los ciudadanos no se lo pueden arrebatar durante los siguientes cuatro años. Como dirían algunos, cuando llegue ese momento “ja parlarem”.
Los del tripartito estaban convencidos de que los catalanes lo que deseaban era más leña al fuego, cuando lo que ellos como el resto de los españoles necesitaban era més negoci.
La gente no quiere que se juegue con las cosas de comer, ni elije a sus representantes para que dedique su tiempo y sobre todo su dinero a expandir por el mundo la idea de Cataluña como una gran nación, La gente, por muy nacionalista que sea ( que no todos los son) quiere una buena gestión de sus recursos, una buena educación para sus hijos, una política económica que cree empleo y que incentive a los emprendedores, en definitiva, la gente quiere primero vivir mejor y luego filosofar.
Yo creo que esta es la primera conclusión que se puede sacar del resultado electoral en Cataluña donde si Arthur Mas se deja de chorradas y atiende primero las verdaderas necesidades de los catalanes acertará, en caso contrario la cagará como han hecho Montilla y sus mariachis.
No sé si el jefe de Montilla tendrá tiempo, voluntad o incluso inteligencia para rectificar sus errores de aquí a las elecciones generales, pero como siga mareando la perdiz con modificaciones legales que diseñan una nueva sociedad en la que algunos se sienten más reconocidos en su identidad pero no consiguen un trabajo ni saben cómo llegar a fin de mes, es posible que le pase algo peor que a Montilla en Cataluña, porque las tonterías no se perdonan.
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