Así que, para que no quede ninguna duda, felicito al Presidente del gobierno español, por no estrechar la mano manchada de sangre de ese siniestro personaje.
Sin embargo han sido muchos los errores que se han cometido en esta historia y en otras similares.
El primero de los errores ha sido del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, que es de los funcionarios más grises y sin prestigio que han ocupado este puesto, que ha metido una vez más la pata al nombrar a Paul Kagame co-presidente del Grupo de Apoyo de los Objetivos del Milenio. Un criminal como el Presidente de Ruanda sólo podría ser nombrado para algo digno por un sinsustancia como Ban Ki- Moon.
El otro error ha sido que el gobierno español hubiese aceptado copresidir ese grupo de lucha contra la pobreza acompañando a Kagame. ¿Es que nadie sabía ni en la ONU ni en España de qué personaje estamos hablando?
Tal vez la explicación esté en el cinismo con el que se abordan las relaciones internacionales en las que se distingue entre dictadores amigos y enemigos.
Dictadores como Castro en Cuba, Chávez en Venezuela (para mí Chávez es un dictador), Ahmadineyad en Irán, Hu Jintao en China u otros son recibidos y agasajados con naturalidad por los de jefes de gobiernos de países democráticos, sin que a ninguno se le caigan los anillos ni la cara de vergüenza.
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