CULTURA

Plaza pone "Los diamantes de la corona" en un "teatrito" pícaro y cuentista

29/4/2010.- La obra de Barbieri, con libro de Francisco Camprodón, se estrenó en Madrid en 1854, y ahora el Teatro de la Zarzuela la recupera para que sea el cierre de la actual temporada.

Jueves 02 de octubre de 2014
Mucha joya y mucha princesa pero todo "pintado", como en el "teatrito" que al director artístico José Carlos Plaza le regalaron cuando era pequeño porque, dice, quería que "Los diamantes de la corona", que estrena la Zarzuela el jueves, fuera un cuento con el que el espectador volviera a su infancia.

La obra de Barbieri, con libro de Francisco Camprodón, se estrenó en el Teatro Circo de Madrid, el 15 de septiembre de 1854, y ahora la Zarzuela la recupera con Plaza al mando de la escena y con dirección musical de Cristóbal Soler para que sea el cierre de la actual temporada.

El director de la Zarzuela, Luis Olmos, ha asegurado en rueda de prensa, acompañado por Soler, Plaza y los cantantes del doble elenco -entre ellos Antonio Ordóñez y Yolanda Auyanet- que es "un placer" redescubrir a Barbieri, tanto como volver a trabajar con Plaza, que "ya es la tercera vez" que se hace cargo de una zarzuela.

Para Soler, Barbieri, "uno de los grandes compositores de la historia", se acerca mucho con esta obra a la tradición de la ópera belcantista, de lo que dan prueba sus romanzas para tiple y para tenor o el dúo tenor y soprano, además de los ocho "grandes números" para el coro, "que -asevera- se lo curra".

"Es un título que merece la pena, que, como el mismo Barbieri decía, está pensado para divertir, para que el público se lo pase en grande y Plaza, con su montaje, no sólo ha respetado la música sino que ha tratado de subrayar todas las emociones musicales", agrega Soler.

En esta obra hay "mucha picaresca, ganas de vivir y golfos" y también "mucha joya y mucha princesa" por eso, desvela Plaza, pensó que podía ser como el "teatrito" que él tuvo de niño.

"Esta zarzuela es un torrente de alegría, de felicidad y de la gana de vivir española. Yendo al texto francés me di cuenta de que era un cuento, un cuento musical, con mucho Andersen y Grimm, y por eso lleva la escenografía pintada que creemos propia del siglo", detalla.

El director ha ensayado con los actores como en el teatro, es decir, trabajando el texto, porque se trata de recitados en verso en los que ha habido que poner énfasis en "la acentuación", en los finales, aunque ha prescindido de texto para evitar las reiteraciones, tan propias del XIX.

Plaza ha querido personificar todo el "agradecimiento" que siente por el trabajo de los intérpretes en el tenor Antonio Ordóñez, quien, a su vez, ha subrayado el "enorme esfuerzo" que han hecho todos, "un trabajo duro pero agradable", y ha querido destacar los "preciosos" figurines de Pedro Moreno, que le han retrotraído a su infancia.

Moreno ha revelado que una obra de estas características habría necesitado una "inversión brutal" y que por eso pensaron que había que "reciclar" lo que ya existía.

Su "materia prima" fue el vestuario que tenían guardado de "San Antonio de la Florida".

En su afán de hacer "de la necesidad virtud", Moreno ha repintado a mano cada traje, una experiencia "demoledora y gratificante" tan "efectista, minuciosa y colorista" que a Plaza, dice el director, le ha dejado "boquiabierto".

"Los diamantes de la corona", en la que alternan Auyanet y Carmen González (Catalina), Lola Casariego y Marina Rodríguez-Cusí (Diana) y Carlos Cosías y Albert Montserrat (El marqués), se desarrolla en Portugal, en el siglo XVIII, y cuenta un enredo amoroso y una aventura de bandoleros al estilo "Robin Hood", según Plaza.

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