Jueves 02 de octubre de 2014
Reforzado o con otra pata-ta caliente más entre sus competencias? Ignacio González, contra todo pronóstico, ha ganado peso en la nueva estructura del Gobierno regional, tras la tercera reestructuración acometida por Esperanza Aguirre en los dos años que llevamos de legislatu-ra. La primera, sin duda, la más traumática, por el for-zado abandono, casi manu militari, de Alfredo Prada, Manuel Lamela, Gador Ongil o Beatriz Elorria-ga. (La segunda, de fuerza mayor, sacó del Gobierno a Alberto López Viejo). La presidenta madrileña, en una operación aparen-temente redonda a la hora de vender una imagen de austeridad de su Ejecutivo, y aprovechando para ello la marcha del titular de Cul-tura Turismo y Deportes, Santiago Fisas, a Europa, ha traspasado todas estas competencias a su mano derecha y vicepresidente autonómico, en un intento por blindarle, o así se perci-be, frente a los reactivados ataques y sospechas que arrojan sobre él los parti-dos de la oposición (tanto PSOE como Izquierda Uni-da han vuelto a reclamar la apertura de la Comisión de Investigación a cuenta de un viaje de González a Colombia).La presidenta del PP ha apostado claramente-por reactivar un mensaje de prietas las filas en un momento en el que sigue arreciando la tormenta judicial sobre las huestes populares madrileñas, algo que ya se verá sino termina pasándole factura, tal y como insinúa el líder de los socialistas, Tomás Gómez, que no anda des-caminado al decir que la presidenta del PP de Madrid acaba de “enca-denar su futuro político” a su vicepresidente. A favor de González juega el haberse conver-tyido en el rostro autonó-mico que gestionará las aspiraciones olímpicas de Madrid, sin embargo no está tan claro es que esta maniobra gubernativa de Aguirre apuntalando a su mano derecha, no sea en el fondo una patata caliente que termine por abrasar al vicepresiden-te. Y es que González va a tener que lidiar a partir de ahora con la nada fácil tarea de poner orden en una consejería bajo sospecha, la de Deportes, en el ojo del huracán desde que se supo de las supuestas contrata-ciones del anterior conse-jero, Alberto López Viejo, al cabecilla de la trama Gürtel. Un espinoso escenario de gestión, que no es de descartar que haya acelerado los deseos europeístas de Fisas. Esta microremodela-ción, en cualquier caso, no se acerca ni mucho menos a las hipótesis que desde diferentes ámbitos, especialmen-te mediáticos, se han venido barajando en las últimas semanas. Rumores y especula-ciones que situaban fuera del Gobierno, y más pronto que tarde, a la otra mano de Agui-rre, digamos que la izquierda, el conse-jero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Grana-dos. Lo cierto es que los ejes sobre los que se han movido las cábalas de esa esperada remodelación de Gobierno han tenido fun-damentalmente dos nom-bres propios; el del citado Granados y el de Ignacio González. Sobre la salida del Ejecutivo de uno u otro se han sustentado todos los demás posibles cambios de cartera de un “quema-do” Juan José Güemes en Sanidad, o de una Lucía Figar que no termina de meterle nervio y rentabi-lidad política a la Educa-ción. De momento, Aguirre no parece dispuesta a prescin-dir de ninguno de sus dos pesos pesados, por mucho que se hable de que alguno de ellos ha perdido su con-dición de “favorito”. Asignaturas pendientes en los próximos meses, incluso semanas, del “flamante” Gobierno, al que la propia Aguirre ha tenido interés en quitarle cualquier barniz de nove-doso, continúan siendo la resolución del conflicto de Caja Madrid o los proble-mas que sigan derivándose del “caso Gürtel”, por no hablar de la necesidad que tiene la presidenta del PP madrileño de recuperar presencia en su propio partido. A pie de calle, el Ejecutivo regional, como otros muchos, se enfrenta a los efectos de la crisis económica y al desgas-te que le van a continuar infringiendo los partidos de la oposición y los sindi-catos en el tema sanitario y educativo.