Jueves 02 de octubre de 2014
Feijoó y el narco
Las fotos son viejas; no hay caso. Han puesto en la primera del diario de Prisa una fotos de barco y playa en la que aparece Feijóo con un amigo de juventud que hoy paga cárcel por algún delito de tráficos prohibidos. Y piden que dimita, que lo deje, que se vaya, por aquellos momentos pasados en el velero de un colega balarrasa. Si por eso fuera, si hubiera motivo por lo que hacen nuestros amigos de juventud, díganme ustedes dónde estaría Cebrián, que se codeó con todo el Movimiento nacional y los prebostes del régimen de Franco, y dónde estarían tantos otros que han puesto el brazo sobre sujetos nada presentables. Miren por ejemplo el álbum de fotos del chino Gao Pin, que puso su mano fría y huesuda, amarillenta, sobre los hombros de casi toda la clase política española, del rey sin ir más lejos. Lo de Feijóo y el narco no deja se ser una anécdota, un cotilleo, una curiosidad del álbum de fotos de juventud del presidente gallego.
Pilar Bardem y el ERE
Una cosa es predicar, y otra es dar trigo. En estos tiempos el que se mueve sale en la foto. Al personaje público se le pide una coherencia que llega hasta el sacrificio del patrimonio, y en eso están todos, incluido el ministro de Hacienda, que amenaza con sacar a la luz la lista de los que predican en las tertulias y tienen contenciosos con el fisco. Montoro, vestido de capitán Trueno, es el Herodes de esta semana de pasión. Aunque las tortas de estos días han caído sobre los Bardem, en especial sobre el capo del clan y su madre, por trasladarla en avión privado para una cura en los Estados Unidos, y por querer poner en la calle a los trabajadores de su restaurante en el centro de Madrid. El “y tú más” se aplica aquí de forma inmediata, y nadie se salva del juicio inmediato en las televisiones, que se lanzan a degüello, y dan mamporros en relación directamente proporcional a la distancia ideológica entre el sujeto y el canal. Así la cosa, han sido las teles de derechas las que han puesto el grito en el cielo: “Bardem aplica un ERE” e imaginan que lo justificará con alguna proclama de apoyo a los saharauis o a los vascos de la Francia centralista. Los Bardem son un ejemplo más de que la consigna en la izquierda es el sálvese el que pueda, pero siempre contra el PP.
Pasión de Bergoglio
Comienza en Roma la primera Semana santa de Bergoglio como Papa, ese jesuita que parece un franciscano. En la Curia están con la respiración contenida, perdidos y sorprendidos por los primeros movimientos de este insólito pontífice que dice que no quiere vivir en los apartamentos del Papa. No se entiende esa decisión. Una cosa es la austeridad y otra montar un lío de traslados. Al Papa le acompaña en la vivienda su secretario, su asistente personal, y está al cuidado de un grupo de monjas que se ocupan de la intendencia, de la alimentación, del orden. Si el Papa se mueve a la Casa de Santa Marta, todo ese séquito tiene que ir con él. En Roma han empezado a temer que a Bergoglio se le ocurra en cualquier momento vender el Vaticano y trasladarse a un piso, o quizá poner la Sede de Pedro en un recorrido itinerante por las grandes capitales del mundo: hoy en Nairobi, mañana en San Francisco, y así hasta dar la vuelta al mundo. De Bergoglio se espera casi todo, y esto tiene a la Curia un poco de los nervios. Saben que han dado con un Papa que tiene una gran capacidad de comunicación. Sus gestos valen más que los de Ratzinger. Benedicto XVI lavó y besó los pies de un grupo de reclusos de un centro de menores: el mismo que visita el nuevo Papa. Pero le hicieron mucho menos caso. Lo que haga Francisco vale mucho más. Este Papa le da a los gestos otro valor, de eso no hay duda.
Letizia bajo el fuego
Ahora que al rey se le da por amortizado, están girando los cañones hacia el príncipe y la princesa. Han aireado las noches de farra de ella, mientras él trabaja, o regresa de algún viaje oficial. Han puesto en el escaparate nacional los rumores de una situación distante entre ellos, como si cuatro salidas y cinco copas fueran la prueba de una disolución matrimonial hasta lo puramente conveniente para ambos. Todo eso no indica más que una fijación de las miras de las armas mediáticas en la parte sana de la casa real. Tengo dicho por aquí que convicción es que la operación para el relevo en la jefatura del Estado está en marcha desde hace algún tiempo, y que habrá abdicación real cuando las cosas se hayan calmado, cuando haya desaparecido el fantasma de Corinna y todos los que rodean estos días a don Juan Carlos, y cuando se calmen las aguas por la tormenta en un vaso de agua de los dineros de don Juan de Borbón en Suiza. ¿Dónde los iba a poner el hombre, en manos de Franco? Todo esto no es más que una intuición: no he hablado con la casa, como hiciera Zarzalejos para luego autocorregirse, no he tratado con nadie de los que saben de esto. Es sólo una intuición, un barrunto, un deducir el futuro de los hechos presentes, con un rey enfermo, cansado, agotado, y que es incapaz de acertar desde hace ya mucho tiempoi.
Aznar y sus perros
Aznar ha sacado a sus perros por la playa de Marbella, y toda la izquierda ha soltado a sus dóberman para morderle los tobillos. La izquierda tiene una jauría a la que alimenta con fotos de las Azores, y cuando Aznar pasea solo, cuando enseña los abdominales, cuando saca a sus chuchos por lugar prohibido por la autoridad, le lanzan los mastines, como hacían los señores feudales cuando llegaba al castillo gente poco grata. Aznar ya salió con alguno de sus perros en la portada de un semanal, le hicieron coplas, porque el perro era fiero y tenía cara de pocos amigos, que dicen que los perros se acaban pareciendo a sus amos en el alma y en las fauces. La mirada, desde luego, era idéntica a la del ex presidente. No sé quién fue el que le recomendó esa foto, quizá Miguel Ángel Rodríguez, que se recupera en su casa estos días de un infarto que ha estado a punto de costarle la vida. Dicen en Marbella que el ayuntamiento no va a multar a Aznar porque falta una denuncia de los agentes competentes en salud pública. Quizá no le pongan sanción, pero seguro que la izquierda quiere declararle perro non grato, al chucho.
El robo de Belén
Han robado en casa de Belén, y eso ya justifica un programa en Tele5. Es más, cuando supe la noticia pensé que hubiera sido un golpe acertado el organizar el atraco para relanzar la imagen de la rubia de botellazo más famosa de la televisión. Pienso que robar en casa de Belén debe ser cosa relativamente fácil, sobre todo porque sabes en qué momento ella está fuera de casa. Te basta con poner la tele y dar el palo a horas de programas de corazón, un sálvame, o un anarosa. Belén no estaba en la tele, que estaba pasando la Semana Santa en Miami, que es donde van los famosos del papel couché y los jubilados prematuros de la cadena Ser, esos que están tan quemados que los mandan a las playas de Florida, donde su tono tostado se confunde con el los jubilados de Kansas y Oregón. A Belén le han desvalijado, y estoy por abrir una cuenta pública para pagar a los cacos, para que le devuelvan el oro, los cuadros, la mantelería, la televisión de plasma y algunos juguetes de la mesilla de noche. De lo contrario tendremos un serial en Tele5 y un diario de Belén robada, y muchos otros productos que vienen todos del atraco, o lo que haya sido.
Los euros de Valcárcel
Cada vez que se publica el patrimonio y la cuenta bancaria de algún presidente en ejercicio te dan ganas de darle limosna. Me pasó con Cháves, que se había gastado todo su sueldo en la educación de sus hijos, y luego se arrepintió, porque se dio cuenta de que con dos comisiones los chicos podían vivir sin tener ningún tipo de educación especial. Ahora me ocurre con el murciano Valcárcel, que tiene 120 euros en su cuenta del banco, el pobretico. Su patrimonio se acerca al medio millón de euros, y tengo dudas sobre la valoración que se haya hecho de su colección de arte. Fuera de Murcia no se sabe que Valcárcel ha sido el principal marchante y galerista de arte de la comunidad, y que su colección de pintura moderna es una de las mejores, porque el hombre entiende, ha invertido, y ha comprado muy bien. Se lo ha gastado todo en cuadros.