OPINION

Un Vaticano, dos Papas

Jueves 02 de octubre de 2014
Antonio Jiménez a la 13

Ariza, el de Intereconomía, está que fuma en pipa. Su estrella mediática, Antonio Jiménez, se ha marchado a la 13 Tv, la competencia directa del grupo que tiene como mascota a un toro bravo bien armado de cuernos. Dicen que Jiménez dijo por la tarde que se iba, y Ariza le cortó el teléfono. Dicen también que el comunicador dejó la casa porque tenía problemas para cobrar, que no llegaba a fin de mes, y que las nóminas se retrasaban sin justificación. El caso que a Ariza, con la caja tiritando, el trasvase le ha sentado mal y su reacción ha sido agria, destemplada, intempestiva. Jiménez se va con los curas de la 13, con quienes se siente cómodo, porque ya estuvo en la COPE, y se advierte incluso que es posible que en la próxima temporada ocupe el puesto de Buruaga, si se hacen cambios en la radio matinal. De momento, Jiménez en la pantalla de 13 parece tener más pelo. No se sabe si es un milagro o un defecto de iluminación.

Jorge Trías se lía

Trías tiene un lío, un enredo, una dificultad enmadejada que no tiene fin. Trías, amigo de Garzón, amigo de Bárcenas, abogado de su señora, aventurero, montañero, y chico elegante que pasea por los veranos de Madrid en un Morgan descapotable, se ha metido en la boca del lobo por aquello de los papeles de Bárcenas. Jorge es abogado y contra él se ha orientado la artillería de los populares, para despellejarlo en algunas tertulias, donde se le ha llamado incluso traficante de armas. Es el precio de decir de la verdad. Pero Trías tiene una dificultad, y no es otra que la de encontrar pruebas de lo que dice y asegura, aunque sean tres recibos de los famosos sobres. De lo contrario, su afirmación categórica de los cobros se puede quedar en un intento conspirativo de moverle la silla a Rajoy por venganzas personales, quizá por una factura no pagada de cincuenta mil euros.

Esperanza se ofrece

Aguirre está a la que salta. Aguirre quiere volver a la primera línea como la gran barredora, o la gran barrendera, quién sabe. Después de fichar por una empresa en la que se dedican a buscar talento, Esperanza Aguirre dice que la política se debe regenerar y da un paso al frente como voluntaria para hacerlo. Curioso. La renuncia como presidenta de la comunidad de Madrid, en un momento oportuno para eludir los recortes que le iba a tocar aplicar, ha situado a Esperanza Aguirre en una posición envidiable: la de quien tiene poder en el partido, por estar al frente de la formación en Madrid, al tiempo que se sitúa al margen de todas las críticas por las medidas de austeridad y la corrupción que salpica a su partido. Muy cómoda en esta barrera, Aguirre dispara contra los suyos, y en Génova están escandalizados por lo que llaman una profunda deslealtad. Los únicos que le tosen a Aguirre son los que dicen que está en la trastienda de todas las conspiraciones que se suceden, incluidos los sobres de Bárcenas, en los que tendría un papel compartido con su amigo Álvarez Cascos. A mi todo esto me parecen paranoias, por muy verosímiles que sean.

Ana Mato no se va

Pues se equivoca, lectores, y mucho. Ana Mato será en lo queda de legislatura objeto del pim pam pum de la oposición, porque es una de las piezas más débiles del ejecutivo, por su relación con la trama del caso Gürtel. Los detalles de las facturas pagadas por los chicos de Correa y compañía no admiten un pase. Ya sabemos que Mato ha sido la niña de los ojos de Aznar y luego una de las preferidas por Rajoy por su lealtad en los tiempos difíciles, cuando se decía que Mariano iba a tirar la toalla, después de las primeras elecciones que perdió frente a Zapatero. Rajoy la sostiene y rechaza sus dimisiones, reiteradas en los últimos días, porque piensa que sería ofrecer un flanco abierto a los ataques de ese socialismo tan debilitado que tiene que recurrir a la calle para ganar espacio en los telediarios. Mato no se irá porque Rajoy no piensa entregar ni una sola pieza, porque muy gallego que sea, en la adversidad el de Pontevedra se crece, se pone cabezón, se empeña, y es capaz de echar un pulso a una gran mayoría de la opinión pública que quiere que deje caer a la ministra.

Calatrava en el infierno

Santiago, el arquitecto e ingeniero, el hombre de las estructuras animales, de los esqueletos de hormigón, de los arcos osados y las curvas blancas, está atravesando malos momentos. Los precios de sus obras, que ayer se sostenían por su genialidad y atrevimiento, hoy se hacen insoportables por las cuentas de la corrupción de algunas ciudades en las que hizo sus obras, y por los desconchados de algunas bóvedas firmadas por él. Calatrava ha respondido con la tocata y fuga. Se ha llevado su oficina de proyectos a Suiza, y allí tranquilo, sin que le piten los oídos. El problema es que algunas de las obras más señaladas del ingeniero van a tener una derivada judicial, y se van a revisar algunos precios que se pagaron por sus proyectos. Calatrava ayer era el dios de los arquitectos, y hoy está en el infierno de los que se forraron en los años de bonanza, gracias a que hubo un tiempo en que todo alcalde de capital quería tener un calatrava. Y todo el mundo tan contento.

Van a por Arturo

Me refiero a Arturo Fernández, al que hay una prensa, la de izquierdas, que le tiene ganas. Se vio cuando le sacaron las deudas de su grupo a la seguridad social, hace apenas un mes, y pusieron una foto en la que se le veía acompañado de Gerardo Díaz Ferrán, que pasa una temporada en la cárcel. La información la daba el periódico de la socialdemocracia por antonomasia, a pesar de que en la casa de Prisa las deudas con la Seguridad Social y con la Agencia Tributaria son mucho más cuantiosas que las de Arturo. Vuelven ahora contra el vicepresidente de la patronal Ceoe con el pretexto de que algunos de sus trabajadores denuncian cobros en dinero negro. Y Arturo dice que le investiguen, que no le hagan juicios públicos, que no pague pena de telediario por una denuncia que no se ha investigado a través de una inspección en toda regla. Hay una persecución contra Arturo, quizá por ser amigo de Esperanza Aguirre, quizá por estar en la CEOE. ¿Por qué será que en este país a cada empresario que saca la cara se la parten?

Un Vaticano, dos Papas

Tendremos un Estado Vaticano con dos Papas, uno en situación de excedencia, o de renuncia, y otro electo a través de un cónclave en el que el primero no podrá participar. Es lo insólito de la situación en la que nos sitúa el abandono de Ratzinger. Hasta ahora no se ha dado, salvo en el caso de Celestino V, que allá por la Edad Media reunió a lo cardenales, dejó la tiara y se vistió con las ropas de ermitaño para pasar el resto de sus días en oración. Curiosamente renunció a la misma edad que Ratzinger, a los 85 años. Benedicto XVI llegó al papado hace ocho años. Su principal tarea ha sido la de intentar limpiar la curia vaticana. En esto ha fracasado. Su mayor legado, ha sido una aportación intelectual luminosa. Ahora pasará el resto de su vida en un convento, en oración, al margen de los debates de Roma. Toda una sorpresa. Lo dijo Woytila en 1992: “sería hermoso que un Papa pudiera asistir a la elección de su sucesor”. Se va a cumplir.