22/07/2010.- Elaborar las listas electorales es una tarea complicada, siempre lo digo. Los codazos para colocarse en los primeros puestos o al menos asegurarse la elección son tales que en ese empeño nadie se anda con paños calientes, ni hay amigos ni generosidad que valga. También están los que entran por la puerta grande, gracias a las servidumbres que tienen los líderes con otros dirigentes del partido o como ‘cuota’ autonómica o representativa de un sector. Sea de una forma u otra, lo cierto es que entrar en la Cámara baja no es nada fácil.
Ahora que la batalla de las municipales y autonómicas está a la vuelta de la esquina, en el Congreso hay algunas señorías que ya han empezado a ponerse de perfil para que las cúpulas de sus partidos no les quiten el escaño y les envíen a rellenar las listas de las Pero aquí hay diputados y diputadas que si desaparecieran nadie lo notaría, salvo los amigos con los que trata en el grupo. En la circunscripción de Madrid tenemos varios ejemplos, tanto en el PSOE como en el PP. En éste último grupo hay un caso que, por sus peculiaridades, me parece muy llamativo. El de Cayetana Álvarez de Toledo. La joven periodista (octubre de 1974) logró situarse en las anteriores elecciones generales en el número nueve de la lista de Rajoy sin otro mérito o experiencia que haber sido jefa de gabinete del ex ministro del Interior y ex secretario general del PP, Ángel Acebes, por delante de dirigentes ‘históricos’ como Juan Carlos Vera, responsable de organización, Carlos Aragonés ex jefe de gabinete de Aznar, o Francisco Villar, jefe de gabinete de Rajoy. Para sorpresa de muchos, además, entró a formar parte de la dirección del Grupo Popular, fue designada Portavoz sustituta de la Junta de Portavoces y es miembro de la Diputación Permanente, un órgano cuya función es suplir a los plenos en épocas vacacionales. A eso hay que sumarle que es vocal de la Comisión Constitucional, de la de Interior y de la Comisión Mixta control de RTVE.
Vaya por delante que Cayetana es una persona encantadora en el trato, correctísima, y muy culta, y que posiblemente no sea culpa suya. Pero en estos dos años la ‘rubia angelical’, como la llaman algunos diputados con bastante carga machista, su rendimiento deja bastante que desear para los privilegios que le fueron otorgados. A las reuniones de la dirección del grupo no asiste muy a menudo, según cuentan sus compañeros. Y a la Junta de Portavoces siempre van o la propia Soraya o su segundo, José Luis Ayllón, lógicamente.
Pero en estos dos años y medio de legislatura tan solo lleva cuatro intervenciones orales, una sobre la Proposición no de Ley sobre la falta de medios materiales de la Policía Nacional y la Guardia Civil, en la Comisión de Interior, y otra en la de Justicia sobre la modificación del Código Penal en casos de delito. Y otras dos en la de control de RTVE. Claro que, como hacen muchos otros diputados para ‘engordar’ su balance de iniciativas parlamentarias, Cayetana ha presentado más de un centenar de pregunta escritas sobre un mismo tema: el grado de ejecución de los presupuestos de los ministerios y otros organismos de la administración del Estado con relación a Madrid. Eso si, faltar, no falta nunca -salvo cuando estuvo unas cuantas semanas de baja por maternidad- y habitualmente acude al Congreso a cumplir con todas las votaciones.
Las habladurías encasillaron además a la diputada en el grupito de los críticos con Mariano Rajoy en los tiempos revueltos en los que Juan Costa amagaba con presentar una candidatura alternativa a Rajoy en el Congreso de Valencia. Y aunque bien es cierto es habitual verla en compañía de Gabriel Elorriaga, Carlos Aragonés o el propio Costa, de su boca jamás ha salido una palabra contra quien tuvo la deferencia de colocarla en un lugar tan privilegiado de su lista, haciendo saltar de indignación – y envidia- a los que quedaron relegados o no se quedaron fuera. Son las cosas de la política.