El gallego aguanta chaparrones, simula que soporta estoicamente adversidades y mantiene aquella teoría de Cela según la cual “el que resiste, gana”.
Algunas veces el tiempo le ha dado la razón y la gente se ha ido acostumbrando a esa forma de ser y de actuar en política del líder del PP.
Sin embargo hace poco acaba de cagarla innecesariamente por hablar cuando no debía.
En un momento en el que todo el mundo espera que se apoye públicamente a la justicia que, con ocasión de las arbitrariedades de Garzón, muchos están poniendo a caer un burro, aparece Rajoy diciendo que va a apoyar a Francisco Camps, diga lo que diga la justicia.
Aquí vendría muy bien que alguien le dijera al líder del PP aquello de ¿por qué no te callas?
A veces es muy recomendable no pronunciar una palabra cuando lo que sale de nuestra boca es inconveniente, inoportuno, torpe o incoherente, y todo eso es lo que le ha pasado a Rajoy: ha hablado cuando no debía y lo ha hecho torpemente.
La gente espera de la alternativa algo serio, riguroso, contundente, que dé confianza frente a un partido en el gobierno que no ofrece nada de eso.
La gente espera más sentido de Estado y menos corralito partidario.
La gente que siente cada vez una mayor desafección de la clase política, espera que alguien le dé garantías de que se van a respetar las instituciones y no se van a utilizar en provecho propio.
Rajoy, ha perdido una estupenda ocasión para permanecer callado.
otras opiniones >>