Ahora les toca a los nuevos alcaldes y presidentes de Comunidades Autónomas cortar por lo sano, reducir gastos superfluos, echar a la puñetera calle a los numerosos amiguetes/asesores de 80.000 euros al año, cerrar alguna televisión autonómica, dejarse de gastarse dinero en ayuda al desarrollo, cuando esa debería ser una competencia del Estado, suprimir embajadas y delegaciones en el exterior donde tienen colocados a sus conmilitones y empezar a hacer las cosas bien y no como se venían haciendo.
Algunos de los que se irán a la calle porque se les habrá acabado el chollo – y tengo en la mente a unos cuantos que en cualquier país serio estarían en la cárcel – se van con el riñón bien cubierto.
Según una estimación hecha por un economista, de los muchos que nos cuentan lo mal que va el país y lo peor que puede llegar a estar, recortando gasta en chorradas el estado autonómicos y municipal podría ahorrarse unos dos mil millones de euros mensuales.
O se comienza a utilizar la tijera para recortar chorradas, o de aquí no salimos con bien.
Sólo me pregunto una cosa ¿por qué se tienen que ir de rositas los responsables del desfalco? ¿Va a resultar gratis tanta golfería? ¿No hay quien actúe de oficio contra ellos?
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