Habría sido impredecible para el más sagaz futurólogo que el jesuita asturiano y la gaditana licenciada en Empresariales, a la que saca 24 años, podrían llegar al cuerpo a cuerpo – es un decir – en la confrontación dialéctica sobre el aborto y su proceso de legalización por un sistema de plazos. Un cambio que implica, además, sustituir la despenalización por un derecho de las mujeres.