No ha tenido demasiada suerte José Blanco con la etapa en la que le ha tocado dirigir el todopoderoso Ministerio de Fomento. La coyuntura econòmica, en clara recesion en España, ha maniatado la capacidad inversora de un departamento que en otras circustancias ha sido la estrella del Gabinete en cuanto a gasto público asi como pieza fundamental en el desarrollo de polìticas territoriales y en consecuencia, en las relaciones con las comunidades autónomas.