El relevo en la dirección del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de Alberto Saiz por el teniente general Felix Sanz Roldán, suscitó, por la forma y por el fondo, no poca polémica, que al paso del tiempo, poco, se fue apagando como una vela. Una de las cosas más curiosas del relevo son la razones de la “dimisión” del saliente y la elección del entrante, que supuso un gesto de autoridad de la ministra Carme Chacón al estar llamado el teniente general Sanz Roldán nada menos que a asesorar al presidente Zapatero en la UE en asuntos de Seguridad y Defensa. Y también, no hay que olvidarlo, el hecho de que se trate de dos hombres a los que José Bono, hoy presidente del Congreso, aupó a puestos de altísima responsabilidad en el Estado.