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    20 de febrero de 2018

Sergio H. Baz

Con apenas dos frases Vicente del Bosque se ha sumado a las huestes de José Mourinho: lo sucedido en la Eurocopa tiene un culpable, Iker Casillas, por no llevarse bien con el cuerpo técnico. Reconoce, eso sí, que se llevó bien y muy bien con todos los jugadores incluyendo a David de Gea.

Un campeonato del mundo, dos eurocopas seguidas, una forma de jugar al futbol que asombraba a los adversarios. Una etapa, una historia que ya está escrita. Fuë bonito mientras duró, pero se ha terminado. La selección española de futbol, la que conocíamos hasta llegar a Parïs, ya no existe. Es un proyecto agotado que necesita una vuelta completa de calcetín.

Si España hubiera ganado a Croacia podria haberse encontrado con Alemania en la final. Perdido el encuentro lo que puede pasar ahora es que nos encontremos a los portugueses de Cristiano en la final tras ver la suerte que tienen los lusos y la desgracia que se adueñò de Modric y compañía pese a contar con todo su potencial disponible. Los dos cuadros de los 16 equipos que compiten en octavos es tan desigual que da lugar al desatino de mezclar a cinco campeones del mundo, por un lado, y a recien llegados a la gran competiciòn, por otro. La Gales de Bale, que ya esta en cuartos, es un buen ejemplo.

España se quedó sin la magia de Iniesta y de Silva al acabar el primer tiempo, en esos minutos finales que aprovecharon los croatas para empatar tras una nueva cantada de Ramos y De Gea. Mal el defensa y mal el portero que ya habían estado a punto de regalarles un par de goles a Rakitic y compañia.

Entre los tres suman casi ochenta goles. Cavani, Neymar y Mbappe son las tres joyas del PSG, el equipo que de la mano de los dólares del petroleo del golfo Pérsico, nada menos que 467 millones invertidos en los tres delanteros, quiere pasear por las calles de París los tres trofeos a los que aspira: La Liga, la Copa y la Champion. Los mismos que el Barcelona en España. Enfrente tienen los raquíticos números del Real Madrid. Ellos marcan casi cuatro goles por partido, los blancos no llegan al dos y medio. El objetivo de los parisinos para este catorce de febrero y para el 6 de marzo, en la vuelta, no es otro que el de “matar” y terminar de deprimir a los actuales campeones de Europa.
En la pretemporada y en el inicio de la Liga, con Cristiano sancionado, Bale en la enfermería y Benzema donde siempre, que es fuera de foco, las dos grandes esperanzas españolas del Madrid merecían todos los elogios.Eran parte del futuro blanco, tenían esa chispa que tanto gusta a la afición, movían al equipo, dirigían el juego y marcaban goles. Renovaron contrato y parecía que con la política de “banquillo” que iba a establecer Zinedine Zidane, el campeón de Liga y Champión era un más que firme candidato a repetir el doblete.
Malos tiempos para el presidente blanco que ve como su equipo ahonda el pozo en el que está metido y que en el mundo de los negocios sigue sin encontrar sponsor para remodelar el Bernabeu, al mismo tiempo que los competidores italianos han logrado el permiso del Gobierno para lanzar su OPA sobre Abertis
Zidane dejó el reencuentro de la BBC para el final y no por mucho tiempo. Benzema entró en el minuto 70 y Bale se retiró en el ochenta. Sorpresas que tiene el entrenador blanco en su chistera. El mal partido de Mayoral en el campo del Leganés tuvo su premio: titular. Sin mejora. Pudo marcar un par de veces pero se le nota el nerviosismo y mucho más si es en el Bernabeu.
Vamos a mirar el futuro Del Real Madrid en las tres competiciones en las que, por ahora, sigue vivo. Su futuro es más negro que blanco pero los sueños duran hasta que las realidad los convierte en pesadillas. En esas está el equipo de Zidane cuando faltan 21 partidos de Liga, seis partidos de Copa del Rey y uno más de Champion.
Lo piensa Florentino y lo piensan los socios y seguidores del club blanco: el Bernabeu tiene gafe, por su césped se pasea cada partido el mal fario, le han echado un sortilegio a sus jugadores, las meigas que antes le convertían en un fortín inexpugnable ahora bailan y se carcajean entre los palcos. El presidente y su sombra deportiva intentan leer en la pelada y reluciente cabeza de Zinedine el futuro y tan sólo encuentran sombras. Casi pierden la eliminatoria de Copa con el Fuenlabrada y el jugador que lo remedia, recién salido de una más de sus lesiones cíclicas, Bale, vuelve a lesionarse. Sus segundas opciones, el Madrid B tan aclamado en la pretemporada no funciona. Ls inversiones realizadas se malgastan en el banquillo. Y para más divertimento de los rivales a la falta de puntería de sus delanteros se une ahora la falta de confianza y los errores de sus porteros.
Son los dos delanteros peores de Europa en estos momentos y en España aún están peor. En la Liga no están ni entre los cuarenta goleadores tras las doce jornadas que se llevan disputadas. No ven puerta y cuando la miran deben verlas tan pequeña y cerrada que deciden tirar los balones fuera. A Cristiano se le nota enfadado o por lo menos actúa como un buen aficionado al teatro. Sus primeros planos tras fallar son dignos del Actor Studio. Benzema, por el contrario, hace gala de una quietud gestual en la que no se sabe si disfruta en los partidos, está enfadado, se quiere ir pronto a casa, o todo junto y con permiso de su máximo defensor que es Zidane.

Fueron un suspiro en el mundo del futbol, una buena operación de marketing por parte de Real Madrid y Barcelona, incluso puede que hasta fuera verdad por unos meses, pero hoy, en esta Liga española nada queda de esos dos tridentes que buscaban la hegemonía mundial de las mejores delanteras en el arte de meter goles.

El Real Madrid y su entrenador pueden terminar el mes de agosto, con la Liga ya iniciada, más " quemados que el palo de un churrero" por emplear un ejemplo muy gráfico y popular. Los blancos tienen un calendario casi imposible, con tres partidos frente al nuevo Barcelona de Ernesto Valverde, uno de exhibición en Miami el 29 de julio, y los dos de la Supercopa de España, el primero a jugar en el Nou Camp el once de agosto y el segundo en el Bernabeu tres días más tarde.

Sin pasar por ningún Consejo de Ministros, ni ningún Presupuesto oficial, Rafa Nadal consiguió ayer con su décimo triunfo en Roland Garros convertirse en la mejor Marca España. Es casi imposible que otro tenista consiga lo que ha logrado el tenista mallorquín: quince Gran Slam y diez victorias en apenas doce años en París. Así lo reconocieron en la capital francesa al entregarle una réplica del trofeo de manos de su tio, Toni Nadal, el hombre que le "cogió" con cuatro años y le ha llevado a lo más alto del deporte mundial.

El quinto balón de oro de Cristiano Ronaldo parece seguro tras la victoria del Madrid frente a la Juventus y sus dos decisivos goles. Messi tendrá que esperar pese a ser el máximo goleador de la Liga española. Si los culés hubieran llegado a la final de la Champion es posible que ese balón de oro hubiese cambiado de signo pero, a nivel europeo, si se quieren trofeos personales hay que jugar los últimos partidos.


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