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    23 de mayo de 2017

Sergio H. Baz

Con apenas dos frases Vicente del Bosque se ha sumado a las huestes de José Mourinho: lo sucedido en la Eurocopa tiene un culpable, Iker Casillas, por no llevarse bien con el cuerpo técnico. Reconoce, eso sí, que se llevó bien y muy bien con todos los jugadores incluyendo a David de Gea.

Un campeonato del mundo, dos eurocopas seguidas, una forma de jugar al futbol que asombraba a los adversarios. Una etapa, una historia que ya está escrita. Fuë bonito mientras duró, pero se ha terminado. La selección española de futbol, la que conocíamos hasta llegar a Parïs, ya no existe. Es un proyecto agotado que necesita una vuelta completa de calcetín.

Si España hubiera ganado a Croacia podria haberse encontrado con Alemania en la final. Perdido el encuentro lo que puede pasar ahora es que nos encontremos a los portugueses de Cristiano en la final tras ver la suerte que tienen los lusos y la desgracia que se adueñò de Modric y compañía pese a contar con todo su potencial disponible. Los dos cuadros de los 16 equipos que compiten en octavos es tan desigual que da lugar al desatino de mezclar a cinco campeones del mundo, por un lado, y a recien llegados a la gran competiciòn, por otro. La Gales de Bale, que ya esta en cuartos, es un buen ejemplo.

España se quedó sin la magia de Iniesta y de Silva al acabar el primer tiempo, en esos minutos finales que aprovecharon los croatas para empatar tras una nueva cantada de Ramos y De Gea. Mal el defensa y mal el portero que ya habían estado a punto de regalarles un par de goles a Rakitic y compañia.

A los dos minutos de juego en La Rosaleda el Real Madrid ya tenía media Liga en el bolsillo, sobre todo cuando al mirar hacia Barcelona veían a su máximo rival ir perdiendo contra el Eibar. Ultimo pase de Isco por el centro y Cristiano que, de nuevo, marca la diferencia. A partir de ese momento el Real apostó todo al contraataque y pudo irse al descanso con una diferencia insalvable para los malacitanos.
Ayer los dueños del Manzanares y sus sueños vivieron quince minutos subidos a la esperanza de, por fin, dejar en la estacada a los parientes ricos del territorio de los gatos. Con una cuarta parte de su presupuesto Enrique Cerezo, Miguel Ángel Gil y el Cholo Simeone vieron como los once jugadores que querían cambiar la historia y que la gesta de Cortés ante el imperio azteca desapareciera de los libros de historia, sumaban dos goles mientras el cielo se convertía en un bosque de acero.

Si el Real Madrid gana la Champion la UEFA le recompensará con sesenta millones de euros. De esa cantidad ya tiene asegurados cuarenta por haber llegado a las semifinales, lo mismo que el Atlético de Madrid. Son parte de los más de 1.300 millones que esta temporada tenía establecidos el organismo del futbol para los equipos que competían en el máximo torneo continental.

El presidente blanco sabe, y así se lo dicen sus tres vicepresidentes y su director general, que tiene que cambiar al equipo de arriba a abajo. Eso cuesta dinero, mucho dinero y para poder comprar hay primero que vender. Ahí comienzan los graves problemas

Un codazo de Marcelo le partió el labio, dos entradas de Casemiro de tarjeta amarilla de las que el arbitro perdonó una, y una de Sergio Ramos que el colegiado la calificó de roja directa y dejó al Madrid con diez. Y dos goles que pueden valer una Liga. El protagonista de todo ello se llama Lionel Messi, al que una vez más hay que verlo como lo que es, el mejor jugador del mundo, capaz de destrozar al dueño del Bernabeu y llevar la Ia inquietud a la casa blanca.

Podemos soñar con una nueva final de la Champion entre el Real Madrid y el Atlético. Los dos están en las semifinales tras la caída del Barcelona ante la Juventus y los dos están capacitados para vencer al equipo italiano y al Mónaco, que es el cuarto en esta obra. Habrá que esperar al sorteo y confiar en que el cruce no e parece a los dos equipos de la capital.

Ganó el Madrid en Munich y ganó el Atlético en Madrid. Los blancos pudieron golear al conjunto bávaro en el que su portero evitó tres o cuatro goles que se cantaban, con otros dos que anuló el árbitro. Este pitó un penalti que no era a Carvajal y el chileno lo lanzó a los cielos. Justicia terrenal que no divina.
Dos milagros para llegar a las semifinales de la Champions son muchos milagros y eso es lo que necesita el Barcelona de Luís Enrique. El primero ya lo tuvo y hasta por partida doble en su campo cuando logró derrotar en el último minuto al París StGermain por seis goles a uno tras regresar de la capital francesa con un saco de cuatro en su contra. Se derrumbó en la capital del Sena pero los parisinos les permitieron unas alegrías en Barcelona que es muy difícil que otro equipo de primer nivel lo vaya a hacer

"Florentino no quiere a Messi, quiere a Griezmann". EL 22 de febrero escribía este titular acompañado de una breve nota para un Informe Ejecutivo que había solicitado mi opinión sobre los deseos del presidente del Real Madrid para dar la campanada en la próxima temporada, reforzar la calamitosa delantera del club tras la confirmada mala relación de la BBC, y poner las bases para el futuro sin Cristiano Ronaldo. Nada de sueños imposibles, la respuesta a las dudas de Florentino Pérez sobre su entrenador y sus jugadores estaba y sigue estando muy cerca. Ahora ya es casi público, hace dos meses no lo era tanto. Y esto es lo que escribí sobre el auténtico plan de Pérez:

Jugó 16 años en el Real Madrid antes de marcharse por la puerta de atrás a un "exilio" con el que no contaba pero que le ha permitido a él y a su familia conocer tres continentes y tres culturas muy diferentes. Si en 1994 saltó al club blanco por un "despiste" gigantesco de su gran rival colchonero, en 2010 Raúl González Blanco, tuvo de emigrar al Schalke alemán para jugar dos temporadas. De ahí a Emiratos Árabes para enseñar futbol sobre el campo a sus compañeros y a la afición de Al- Saad. Y, por último, entre el 2014 y el 2015 terminar su carrera como jugador en el Cosmos de Nueva York. El próximo junio regresa al Bernabéu como asesor directo del presidente Florentino y para "ayudar" a otra estrella, a Emilio Butragueño.
LNo está mal recordar de vez en cuando que Florentino Pérez es presidente del Real Madrid pero también de uno de los mayores grupos constructores y de servicios del mundo, el que se articula en torno a ACS y que tiene como estrellas internacionales a la alemana Hochtief y a la australiana Cimic

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