www.cronicamadrid.com
    20 de febrero de 2018

RAUL HERAS

Acaban de descubrir que en Cataluña se ataca al español. Y como son muy consecuentes no le llaman español y le llaman castellano. El oportunismo más ramplón y falso aparece en las declaraciones de todos los dirigentes políticos, en unos casos para reivindicar la libertad de elección de lengua en un territorio del estado, en otros para quedarse en medio del nuevo debate: si, pero no a la “inmersión” linguística del español en las cuatro provincias en las que se legisló multar a aquellos comercios que rotularan en español. Da una gran vergüenza comprobar como se olvidan cuarenta años de postración y abandono y unos pocos menos de dejación absoluta de los distintos gobiernos para hacer cumplir las resoluciones del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional.
Las dos grandes batallas políticas de 2019 van a tener lugar en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de la capital del Reino, salvo que Mariano Rajoy adelante las elecciones generales, una situación que niegan desde el gobierno pero que se admite como muy posible desde el propio Partido Popular, y que se solicita desde la oposición.
Con dos zarpazos Pedro Sánchez va a dar el penúltimo golpe de mano en el dubitativo, descompuesto, dividido y errático Partido Socialista Obrero Españo
El candidato a president de la Generalitat se marchó a Bruselas para prolongar cada día su situación de presidente y se ha quedado atrapado en sun propio tiempo político, repitiendo lo mismo cada 24 horas y obligando a toda la clase política a convertirse en rehenes de su propia marmota
Detrás de palabras como fracaso, delirante, payaso, y el largo etcétera que desde el gobierno y el partido que le apoya dedican a Puigdemont y los suyos, y la estrategia que están llevando desde Bruselas se esconde una realidad muy distinta. El ex presidente catalán no quiere, ni puede marcharse sin más, ni puede, ni quiere resignarse al olvido con otro presidente al frente de la Generalitat y él convertido en un exiliado de lujo, pero exiliado al fín y al cabo.
Si hacemos caso o lo que es lo mismo, si aceptamos los datos del último sondeo del CIS, la derecho española goza de mucha mejor salud que la izquierda. El Partido Popular continúa en cabeza pese a perder siete puntos respecto al mes de octubre. Puntos que han ido a parar a Ciudadanos y gracias a los cuales el partido de Albert Rivera se coloca en tercera posición adelantando a Podemos. Y eso ocurre en toda España y en municipos de menos de 50.000 habitantes.
Este miércoles, siete de febrero, Mariano Rajoy tiene que mandar al Banco Central Europeo su candidato para el puesto de subgobernador. Las dudas que le atenazan al presidente tienen mucho que ver con la oposición que el actual ministro de Economía suscita en Europa para ese puesto. Dudas técnicas pero sobre todo políticas y hasta de imagen. Es un límite de 48 horas que parece extraído de una película de Hollywood en la que primaba la comedia sobre la acción.
Si de algo estoy cansado en este final de enero de 2018 es de la crisis en, de, por... y todo el resto de preposiciones que quieran ponerse delante de dos nombres: Cataluña y Puigdemont. Nos asaltan todos los días, a todas horas, en todos los medios de comunicación grandes y pequeños. Nos abruman con declaraciones, informaciones, opiniones, resoluciones. Nos aseguran que no pasarán cosas que luego pasan y nos intentan convencer de cosas que van a pasar y de las que tenemos el convencimiento de que no van a hacerlo.
La elección de José Luusi Ayllón como sustituto de Jorge Moragas es visto por la gente del PP como una confirmación del poder de Santamaría y la absolución que ha recibido del presidente pese al desastre catalán, el que se había comprometido a arreglar
Cuatro años antes de publicar “Presagios”, con la tierra yerma y el cielo seco, Pedro Salinas, se puso a traducir a Marcel Proust y los tres primeros tomos de su búsqueda del tiempo perdido. Ya sabía del mundo de Swan y de las muchachas en flor y, por supuesto, para calibrar hasta qué punto los sabores y los olores nos permiten despertar los recuerdos había probado si la magdalena con té de la tia Leoncia le producía los mismos efectos que al asmático escritor francés.
Uno de los "espías" que vigilas a los otros que vigilan a Puigdemont asegura que si él quiere volver a Cataluña puede hacerlo soslayando la vigilancia de nuestros servicios de inteligencia, otra cuestión es que pueda acceder a la Cámara parlamentaria y que pueda presentarse como candidato
Ya no es un secreto a voces, es una realidad publicada: ni a José María le gusta Mariano Rajoy y es más que posible que no le guste el PP de hoy; ni a Felipe González le gusta Pedro Sánchez y es más que posible que no le guste el PSOE de hoy. Hay que dar como hecho cierto que a ninguno de los dos ex vicepresidentes les gusta el partido contrario.
Si Silvio Berlusconi, camino de los ochenta y dos años, se presenta como la solución para Italia en los comicios que tendrán lugar dentro de dos meses - pese a no poder presentarse a las elecciones hasta 2019 salvo que el Tribunal europeo de Estrasburgo le “perdone” - ¿por qué en España se pone la edad de Mariano Rajoy, que cumplirá 63 a finales de marzo, como un impedimento para que continue al frente del PP y sea su candidato en 2020?.Y ¿por qué los italianos parecen dispuestos a perdonar a un expresidente condenado y los españoles se muestran tan duros con un presidente que no lo ha sido, ni aparece como inculpado en ninguno de los sumarios que afectan a su partido?.
Si el Podemos de Pablo Iglesias mira en el espejo de nuestra historia política más reciente se vas a encontrar con la UCD de Adolfo Suárez. Al expresidente le reivindicó Albert Rivera en 2016 para “reforzar” la imagen centrista de Ciudadanos frente a un PP que representaba a la derecha. No le funcionó electoralmente y “aconsejado” por José María Aznar, en el último año, se ha ido desplazando hacia las posiciones de esa misma derecha a la que criticaba hasta arrebatarle a los populares una gran parte de sus mensajes.
El propio Moragas, fiel e inseparble escudero de Mariano Rajoy, ha colocado a su hasta ahora jefe al nivel del rinoceronte, debido quizá a la dureza de la pie de dicho animal frente a todo tipo de ataques

0,234375