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    22 de mayo de 2018

RAUL HERAS

Sin Gobierno de la Generalitat no se quita el 155, y para que lo haya tiene que estar firmado y publicado en el BOE. Ninguna de las dos cosas las va a hacer Mariano Rajoy con la complicidad de Pedro Sánchez y Albert Rivera. Si la decisión del elegido presidente provisional de Cataluña de colocar entre los trece de su gabinete a dos encarcelados y dos huidos es polémica, más aún lo es la decisión de Rajoy de no dar vía libre a la formación del Ejecutivo catalán y evitar así la retirada del denostado pero aprovechado artículo constitucional.
Andaba un día de 1966 el cantante catalán y gitano Pedro Pubill Calaf escuchando discos cuando descubrió en una grabación de un artista cubano conocido en la isla como el “Guapachoso” un tema que se convirtió en éxito durante cuarenta años. Lo había compuesto un año antes el colombiano González Arenas y con la voz y la guitarra de Peret pasaría de son a rumba hasta llegar en 2008 a Serrat y Joaquín Sabina.
Cumplió el presidente “provisional” elegido con el calendario previsto y se marchó a Berlín para rendir obediencia debida al presidente “exiliado”. Me lo habían contado con detalle quince días antes, tan sólo cambió el nombre del elegido en el Parlament. Puigdemont y Torra se han mantenido fieles a los suyos: nada de pactar normalidad con el estado, quieren que se retire el 155 y que se les devuelva la capacidad financiera sin ataduras. En los próximos días se nombrará al nuevo gobierno y con muchas de las viejas caras volveremos a la casilla de salida del uno de octubre del año pasado.
La gran habilidad de los marionetistas es lograr que el guiñol entretenga a los espectadores lo justo para que pierdan la sensación de que la voz que oyen y los movimientos que ven son los que quiere la persona que está detrás del pequeño teatro o fondo en negro, que es más moderno. En la Cataluña que viene en apenas unos dias el hombre que va a mover a las dos marionetas se llama Carles Puigdemont y quiere hacerlo desde la distancia que existe entre Barcelona y Berlín.
Cercados por los jueces y los tribunales los líderes políticos del independentismo catalán quieren formar gobierno “legítimo y constitucional” antes de San Isidro. No puede ser Puigdemont tras la resolución del Tribunal Constitucional, no quiere serlo Artadi, a la que el ex presidente reserva para otros menesteres, y se ha caído de la última lista el “independiente” Ferran Marcarell, que quiso ser alcalde de Barcelona con el PSC quitándole el sitio a Jordi Hereu y que, al no conseguirlo, aceptó la propuesta de Artur Más para volver a la consejería de Cultura, la misma responsabilidad que había tenido con Pascual Maragall. Artadi es más liberal y Mascarell más socialdemócrata y los dos se declaran catalanistas de pro. Veremos si el candidato final que acuda a su investidura en el Parlament es una mezcla de los dos teniendo en cuenta que tiene que satisfacer a los republicanos de Esquerra.
El PP necesita el escaño de Cristina Cifuentes para que Angel Garrido pueda ser elegido nuevo presidente de la Comunidad, siempre, claro está que Ignacio Aguado y el resto de representantes de Ciudadanos mantengan su apoyo. Salvo sorpresas será así y el antiguo concejal de Pinto y de Madrid, rescatado del anonimato por Ana Botella y elevado a los puestos de honor del gobierno regional por la dimitada Cifuentes, llegará al sillón de mando para estar en él durante doce meses.
Ser presidente/a de la Comunidad de Madrid e incluso alcalde/sa de la capital es un objetivo político que entraña riesgo extremo. Se necesita una gran vocación, unas ganas enormes de detentar poder y sueños de empresas más grandes. Gobernar la Comunidad es un magnífico escaparate para los dirigentes que aspiran a llegar a La Moncloa, mejor que casi todos los demás cargos de la administración española.
Subido en el atril del patio de armas del gobierno madrileño, Angel Garrido, presidente en funciones y hombre de la máxima confianza de la ya ex Cristina Cifuentes no se atrevió a mencionar el nombre de la mujer que le había colocado en el puesto de mayor responsabilidad de toda su vida pública. Es posible que dentro de unos días se mantenga en la presidencia tras superar un debate de investidura obligado y en el que los votos de Ciudadanos le ayudarán, pero es más posible que sean otros compañeros de candidatura - la lista de los ocho favoritos se ha publicado tantas veces en estos dias que la voy a omitir por puro cansancio - los que vayan a gobernar la Comunidad de Madrid hasta dentro de trece meses. Y lo que seguro es que ninguno de ellos encabezará el cártel electoral del PP para esa futura batalla en las urnas.
Elsa Artadi, que estaba,vuelve a estar. Si no se enfanga la nueva/vieja senda hacia un gobierno de la Generalitat formado por independentista, la ex consejera y muje de confianza de Puigdemont será la encargada de presidir el Ejecutivo catalán. La otra alternativa: llegar al 22 de mayo y que Mariano Rajoy - en su condición de presidente por el 155 - convoque nuevas elecciones no termina de convencer ni a los seguidores del “refugiado” en Berlín, ni a Oriol Junqueras, el preso de Estremera.
Si se coloca al presidente del Gobierno y del PP en la diana última de todo lo que está ocurriendo a gran velocidad en la vida política española se descubren casi todas las claves. Tanto de lo ocurrido en Cataluña desde hace meses como de lo que está pasando en Madrid desde que estallara el caso del falso máster de Cristina Cifuentes
El líder de Podemos quiere construir una familia con Irene Montero y dos hijos en camino; y quiere construir un partido con dos tendencias principales y él en el centro. Ya tiene su ala izquierda, que son los anticapitalistas de Miguel Urban, Teresa Rodríguez y Lorena Ruíz-Huerta, fieles al pasado quen tienen en la antigua Liga Comunista de Jaime Pastor, a caballo entre el marxismo más clásico y el trostkysmo con reminiscencias de Bakunin. La izquierda de la izquierda, la que siempre pensó durante el franquismo y en el inicio de la Transición que el PCE se había vuelto de derechas y estaba traicionando a las masas populares.
Si no puedes ser presidente de Francia, intenta ser alcalde de Barcelona. Y si no puedes ganar las primarias del Partido Socialista francés, deja que el presidente del español Ciudadanos te abra camino hasta convertirte en candidato para gobernar la capital catalana. Sillón con sillón se paga, y los mismos que intentaron que el antiguo primer ministro con François Hollande le sustituyera en el Eliseo, son los que le han susurrado en los oídos a Albert Rivera para que le incorpore a sus listas de junio 2019, una sorpresa que no es tan grande si miramos los pasos dados por el barcelonista Valls durante los últmos meses.
Para entender la política que practica Ciudadanos hay que recurrir a las matemáticas y rescatar y aplicar un término que utilizó José Luís Rodríguez Zapatero para explicar las posiciones que adoptaba el PSOE como partido de cara a garantizar la viabilidad de las medidas de su gobierno
Setenta y ocho años, siete meses y quince días más tarde de que la editorial Collins Crime Club pusiera a la venta la novela policiaca más vendida de la historia, la redactora jefe de Eldiario.es, Raquel Ejerique, publicaba el primer capítulo de su particular versión de los “Diez Negritos” de Agatha Christie. Al igual que lo ocurrido en la “Isla del Negro”, en este Madrid rodeada por tormentas políticas de las que es imposible escapar, los diez protagonistas del escándalo están condenados. Y al igual que ocurre en la ficción con el juez Lawrence John Wargrave, el rector de la URJC, con sus dudosas explicaciones y posterior denuncia a la fiscalía, puede que sea la última víctima.
Si alguien esperaba, espera o cree que Mariano Rajoy va a pedir a Cristina Cifuentes que dimita es que no conoce al presidente del Gobierno. Eso no se va a producir. Nunca lo hará pues sería convertirse en verdugo de la presidenta de la Comunidad. Va cumplir con las palabras que adelantó la secretaria general del PP en Sevilla: “tenemos que defender a los nuestros”. Es lo que está haciendo el líder al afirmar que Cifuentes ha dado todas las explicaciones. Lo que no ha dicho y espera que se cumpla son otras tres frases, pertenecientes al presidente gallego, al ministro de Justicia y al coordinador de su partido: nadia está por encima de las siglas, y si la presidenta no ha dicho la verdad tendrá que asumir sus responsabilidades.
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