Ya que la de oro sería para el mayor de los Gasol, cuyo mayor triunfo, histórico además, es un anillo de ese metal: el de campeón con sus Angeles Lakers de la mejor competición planetaria de baloncesto, pongamos que hablo/escribo de la NBA. El utópico sueño de cualquier jugador del deporte de la canasta, máxime para los otrora españoles bajitos, dejó de serlo para el catalán el pasado 15 de junio con el triunfo definitivo ante los Magics de Orlando. Es más, a sus sólo 29 años ‘Supergasol’ está en condiciones de colocarse nuevos anillos y extender su proyección mítica mundial aún en mucha mayor medida.
Porque no hay que olvidar el resto de sus anteriores logros: mundiales junior y absoluto y subcampeonato olímpico con España, dos campeonatos de la Conferencia Oeste de la NBA y dos Ligas y una Copa del Rey con el Barcelona en esa ÑBA que es la ACB. Y, por supuesto, los dos últimos, amén del ya citado anillo, precisamente en este su ‘annus mirabilis’ de 2009. Por un lado, su nombramiento en el quinteto ideal de la NBA -ya lo había sido de la División Pacífico y de la Conferencia Oeste- como el mejor pívot de la Liga Profesional; por otro, el título de campeón de Europa, logrado en el pasado mes de septiembre en pistas polacas, un galardón que tanto se había resistido a la ‘roja’ baloncestística española, y que como beneficio colateral llevaba también el de mejor jugador y máximo anotador del torneo. Casi ‘na’.
En cuanto a otro de nuestros mitos mundiales, un tal Rafa Nadal, que seguro les suena, es justo y necesario admitir, sí, que este 2009 no ha sido su mejor año. Pero, ojo, tampoco se puede hablar de ‘annus horribilis’, quiá. Precisamente porque ha vuelto a vestirse o bañarse de plata aurífera al ganar, este año la Ensaladera de Plata. Y, a diferencia de 2008 en Argentina cuando una lesión le impidió jugar la finalísima en la que Verdasco fue el héroe, pero contribuyendo a llegar a la misma en las eliminatorias anteriores, ahora participando en esa final ante Chequia y anotando como siempre sus dos puntos. De modo que, así, Nadal se llevó el más importante de los Torneos tenísticos por equipos: la Copa Davis, que por cuarta vez ha ido a las vitrinas de la Federación Española y por tercera a las suyas.
Sí, ya sabemos que en comparación con 2008, cuando ‘Supernadal’ se adjudicó el cuarto Roland Garros consecutivo y su primer Wimbledon -junto a otros torneos de la inmediata categoría inferior, los Masters-, la cosecha puede parecer magra. Mas, no. No, porque el manacorí nos tenía pésimamente acostumbrados desde que irrumpió con tremenda fuerza en el panorama tenístico hace ya un lustro largo. Cuantos profesionales de su deporte querrían cascabelear en sus respectivos curriculums con la Davis. Por ejemplo, Roger Federer, el actual número uno, que arrebató a Nadal cuando éste, con sus problemas físicos por exceso de partidos, comenzó a perder y hubo de parar durante ocho semanas, ya que el suizo está a cero en esta competición.
Pero no fue solamente la Ensaladera la que sufrió el ya clásico mordisco con el que Nadal celebra sus conquistas, también el trofeo del Abierto de Australia, que se anotó en enero, siendo el primer español de la historia que lo hacía. De modo que, tras Roland Garros y Wimbledon, ya sólo le falta uno de los cuatro grandes: el Open de Estados Unidos. Y, todavía cinco años más joven que Gasol, el porvenir de Nadal, si sabe cuidarse y no abusar de sus espléndidas facultades, se presenta magnífico, por lo que, si sabe planear su calendario, va a seguir cosechando otras hazañas de las que presumiremos sus compatriotas.
En esta clasificación medallera virtual hemos metido al tercer ídolo en tercer lugar del ya citado podio virtual. Y es que sin dudas, para Fernando Alonso sí que 2009 ha sido la peor de las últimas temporadas, la menos lucida –y lúcida- desde que se asomó a la cumbre de la Fórmula 1. Incluso por debajo de la de 2008, cuando tras su enorme error en 2007 de marcharse a McLaren volvió como hijo pródigo a Renault, la escudería con la que se coronó dos veces como campeón del mundo. Pero las promesas del ‘boss’ de la firma francesa, Flavio Briatore –afortunadamente ya apartado de la competición- se las llevó el viento; o sea, la falta de apoyo económico de Renault. ¿Consecuencia? Mientras que el resto de monoplazas volaban, los cacharros R28 –en 2008- y R29 –en la campaña de este sí horribilis’ 2009- que pilotaba el asturiano casi ni andaban.
A pesar de lo cual, en la temporada de este último año, Alonso fue capaz de ganar un Gran Premio, el de Singapur, que se estrenaba dentro del ‘circo’, y de sacar un partido increíble –reconocido como ‘vox populi’ por todos sus colegas- y de ser competitivo casi siempre que el bólido no le dejaba tirado; o sea, muy pocas veces. Pero, claro, sus méritos para hacerse con este bronce virtual que le hemos adjudicado, no son sólo estrictamente deportivos, no sumamos únicamente esa victoria y algún que otro podio. Lo que más le valoramos es que, por fin, tras años de rumores haya sido el año en el que llegó su boda… profesional con la mejor escudería de la historia.
Porque, si todo se desarrolla con normalidad, este año se recordará como el que unió al mejor piloto, Fernando Alonso, con la mítica e inigualable firma italiana de Ferrari. Si, como es lógico, la marca del ‘cavallino rampante’ se vuelca con ‘Superalonso’ cual lo hizo con Schumacher, el español, con sólo 28 años, tiene a su alcance coronarse varias veces más campeón del mundo y pasar a la historia como el mejor de todos los tiempos, algo así como el eterno campeón ‘per omnia saecula saeculorum’. Amén.
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