Al piloto madrileño nunca le han podido decir que era malo en lo suyo. Sencillamente, porque era muy bueno, uno de los mejores del mundo. Y sin embargo ha tenido que aguantar una leyenda negra de gafe que le ha perseguido durante muchos años. Ya quisieran muchos tener en su propia vida, tanto personal, como profesional, la “desgracia” de un hombre que ha triunfado se mire por donde se mire. ¿Qué podía haber ganado más? ¿Y quién no? ¿Hay alguien que haya ganado todo los torneos que ha disputado?
El éxito de Sáinz en la prueba sudamericana es el triunfo de la profesionalidad y la constancia. Es muy difícil encontrar un caso donde un deportista vuelva a la cima 20 años después de haber triunfado. Carlos no tenía ninguna necesidad de seguir a estas alturas jugándose la vida pero decidió sacrificar muchas cosas para superar un nuevo reto y poner la guinda a su fantástico currículum.
otras opiniones >>