FIRMAS
UNA "OUTSIDER" EN EL GOBIERNO ZAPATERO
Última actualización 22/07/2009@09:05:15 GMT+1
Cuenta la leyenda urbana que a Magdalena Alvarez se le ocurrió apear la estatua ecuestre de Franco de su peana a la entrada del Ministerio de Fomento de repente, sin que nadie se lo sugiriera siquiera. Simplemente ese día primavera de 2005, cuando iba en el coche oficial, le comentó a su secretaria: “esto lo quito hoy mismo”. Y ni corta ni perezosa ordenó que se desmontara la estatua para sustituirla por un “símbolo de concordia”. Algunos sectores del PP apelaron a Ruiz-Gallardón para que parara a la ministra, pero el alcalde se limitó a poner el asunto en manos de sus técnicos municipales, por miedo a enfrentarse al malhumor de Alvarez.
Su contestación a las críticas por el AVE de Barcelona ha servido para alimentar aún más esaimagen de mujer outsider: “Yo no corro, porque es de cobardes”. La sensación de que Magdalena Alvarez hace lo que quiere es algo que conocen sus anteriores jefes, Josep Borrell en Hacienda, Manuel Chaves en Andalucía y ahora el propio Zapatero.
Claro que algunas de las salidas de tono de la ministra se han vuelto contra ella, como cuando descalificó a su antecesor Alvarez Cascos como “el ministro de las grietas y de las fisuras” por los socavones que aparecieron en Zaragoza durante la construcción de la primera parte del AVE Madrid-Barcelona. Ahora los las grietas le han aparecido a Magdalena Alvarez en la entrada a Barcelona.
La ministra “goza” también de varios motes que le han ido poniendo a lo largo de su vida política. Entre 1994 y 2000 soportó los ataques más crueles del PP andaluz, especialmente de su ex secretario general, Juan Ignacio Zoido, y de la presidenta el grupo parlamentario, Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz. De esa época viene el mote de “Mandatela”.
Mucho se ha hablado también de las disputas internas de Magdalena Alvarez en el Gobierno andaluz, especialmente con el consejero de Presidencia y hombre fuerte de Chaves, Gaspar Zarrías. Pese a todo, logró importantes éxitos como el cobro de la “deuda histórica” andaluza y fue una “mosca cojonera” contra los dos Gobiernos de José María Aznar, ganándose justa f ama d e mujer dura y dispuesta a todo para conseguir sus objetivos.
Quizá sea ese el secreto de que Zapatero no se haya planteado relevarla de su actual cargo, a pesar de las críticas a su gestión tanto en el PP como entre ciertas voces del PSOE. El presidente no visita las obras del AVE con ella, pero Mandatela seguirá hasta el final de la legislatura.