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Veinte dias que estremecieron a España

Menos es más para Puigdemont y los defensores de la independencia
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Menos es más para Puigdemont y los defensores de la independencia

Si miramos las cifras de los asistentes a la Diada de ayer lunes, sus convocantes, la ANC, y el gobierno de la Generalitat han perdido respecto a las últimas cinco. Ha ido menos gente se cojan los datos de la Asamblea Nacional Catalana, de la Guardia Urbana, de la Delegación del Gobierno o de los medios de comunicación. Tendremos el mismo manejo propagandístico que se percibe desde 2012: para unos se habrá pasado del millón y para otros no se habrá llegado a los 400.000. La verdad es que da igual.

Miles de personas han defendido con un enorme más callejero la independencia de Cataluña y el Referendum del uno de de octubre como el primero de los actos. Ese signo realizado visualmente por la confluencia de las cuatro vías y de las cuatro lonas que portaban venía o quería representar las cuatro esquinas de Cataluña, que llegaban a la Ciudad Condal para reivindicar unos derechas históricos y una historia que tiene más de mentira que de verdad.

Hayan sido 350.000 o un millón los asistentes, la lectura que se tiene que hacer es que este primer round lo han ganado los independentistas. Barcelona durante cinco horas fue una fiesta casi familiar, con padres e hijos vistiendo la misma camiseta verde amarillenta que pedía el si en el Referendum, por encima de las esteladas. Sin ataques, sin insultos, otro detalle a tener en cuenta pues es exacatmente lo que pedían los convocantes. Y no deja de tener su lado tragicómico el hecho de que el más ferviente de los oradores y más duro en sus críticas al gobierno central se apellide Sánchez.

Menos gente pero más ambición, menos manifestantes pero más decidido a no dar un paso atrás. Ahora le toca a Madrid, a Mariano Rajoy responder y no se puede "esconder" detrás de lo que decidan los jueces o de lo que hagan los cuerpos de seguridad del estado. Eso sería mantener a la política, como tal, fuera del debate cuando lo que se necesita es más política y menos juzgados.

Cada día que pasa es un día menos para buscar soluciones negociadas, si es que existen, si es posible, y si están dispuestas a ellos las partes implicadas. Con la Constitución del 78 en las manos, todo lo que está haciendo Puigdemont y la ANC es ilegal. Lo que ocurre es que sobre lo redactado y votado en el 78 han llovido 17 Estatutos de autonomía que han desvirtuado la letra y el espíritu del inicio de la Transición. Inicio que, además, tenía que sortear la herencia del franquismo y unas amenazas que, afortunadamente, han desaparecido.

Nadie quiere ser menos que el vecino. Murcia o Extremadura no quieren ser menos que Cataluña o Navarra y tienen sus ciudadanos toda la razón. La historia y los llamados derechas históricos deben ser tenidos en cuenta pero no para defender privilegios. Dicho lo cual, creo que desde cualquiera de las 17 "taifas" en que se han convertido nuestros autonomias, se aceptará que Cataluña, Galicia y Euskadi, y por este orden, son diferentes, tienen algo que los demás pose en en su conjunto, que es una lengua y una cultura desarrollo da durante siglos. Una característica que nos enriquece a todos y que no debe servir para dividirnos a todos, ni para ser la tapadera de los desafueros y la ineptitud de unos gobierna tres.