Se ha quedado el alcalde de Fuenlabrada como el ultimo rebelde del Sur frente a dos maquinarias tan implacables como la de la presidenta madrileña h la del secretario general del socialismo madrileño. Desaparecido en el combate electoral el anterior mandatario de Getafe, Pedro Castro, que le acompañaba en esa doble tarea, Manuel Robles mantiene su pacto de convivencia con su antecesor en el cargo, Pepe Quintana - convertido este en uno de los pilares de Tomás Gomez- mientras planta cara un día si y otro también a Esperanza Aguirre y su aguerrida muchachada, que ven en la localidad que unos siglos atrás se conoció como Fregacedos el gran bastión del PSM en el Sur, ya conquistados o reconquistados Leganés, Móstoles y Alcorcón. Robles se mantiene fiel a Pérez Rubalcaba y eso tiene un precio en su partido donde al que cae le pasan por la guillotina para que no vuelva a levantar cabeza.