La izquierda madrileña al completo estuvo en el 1 de mayo pidiendo soluciones ya. Desde IU se lanzan dardos no sólo contra las escasas políticas de su gusto puestas en marcha por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, si no también contra las actuaciones del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, similares a las de la Administración autonómica pero con una música más linda, suave y más grata que la cruda realidad.
El coordinador regional de la coalición, Gregorio Gordo, no deja de repetir que los responsables de la situación de los parados madrileños y de que las listas del desempleo crezcan sin control son el PSOE y el PP.
Los socialistas madrileños consideran que los datos del número de parados son malos, que la situación es grave y que menos mal que en España gobierna Zapatero, porque si estuviesen los populares, las cosas irían peor para los más necesitados.
El líder máximo del PSM, Tomás Gómez, no para de repetir que Zapatero no consentirá que los trabajadores pierdan derechos. Se comenta por sí sola esta reflexión.
Ese día, el PP no estuvo en los actos, pero sacó el píe del tiesto al criticar el lema de la manifestación, “Por el empleo con derecho y la garantía de nuestras pensiones”. No sé que dijo pero hizo un trabalenguas con las palabras crisis, paro, empleo y alguna otra más.
Al acto organizado por la Comunidad de Madrid para conmemorar el 2 de mayo, la fiesta de todos los madrileños, según ellos, asistieron todos y de todos los partidos. Curas, monjas, militares, policías, actores y actrices compartían copa y aperitivo con líderes de la derecha, la izquierda, el centro y demás. El paro dejaba de ser el tema de preocupación de estas personalidades, olvidando que el mayor quebradero de cabeza de los madrileños, y de más de medio millón de personas sin empleo, es el paro.
Los ojos y los oídos de políticos y periodistas estaban más pendientes de los saludos del alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, y de su acompañante, el vicealcalde, Manuel Cobo, a Esperanza Aguirre y al secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, que está de lío en lío con ellos por lo de los espionajes, supuestamente pagados y realizados por la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.
Otros corrillos de la fiesta comentaban la última encuesta electoral. La que señala que Aguirre sigue, que aparece el partido de Rosa Díez, que IU araña más votos que hace cuatro años y que asegura que Tomás Gómez se ha convertido en un verdadero desconocido para casi todos.
Entre el 1 de mayo y el 2 de mayo hay, aparte de 24 horas de distancia, una rara sensación. Mientras los ciudadanos claman por lo suyo, los políticos también claman por lo suyo, con la única diferencia es que son muy distintas las prioridades de unos y otros.
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